25N, así tan grande y tan pequeño


Otro 25N que se acaba. Otro día reivindicativo en la lucha contra las violencias que se ejercen sobre las mujeres. Una violencia que representa una de las violaciones más extendidas de los derechos humanos, que no conoce límites geográficos, económicos, culturales o sociales.

Vuelcas tu corazón y tu energía en planear que todo salga bien, que se vea la efectividad de nuestro compromiso; piensas que algo bueno estás haciendo, que valdrá para algo, que esta violencia gratuita se acabará. Haces lectura de los nombres de las mujeres asesinadas con el corazón encogido pues podríamos ser cualquiera de nosotras y llegas a casa con el alma presionada y el cuerpo lleno de energía compartida y....¿otro asesinato? ¡No es posible! Sí, y además, otra vez, en presencia de sus hijos. Y ahora ¿qué hacemos?, hablo en plural porque considero que como sociedad debemos hacer más, siento rabia e impotencia; pero sé que no somos nosotras, las mujeres, las culpables de estas violencias. Por lo tanto quiero pedir explicaciones y responsabilidades. Tenemos unos sistemas que son los responsables principales de que estos actos violentos se sucedan una y otra vez. Estos no están cumpliendo con el mandato de la ciudadanía. ¡Déjense de lacitos morados, fotos y medallitas!

El sistema sanitario, el judicial y la policía son estamentos dentro del Estado que deberían velar por las vidas y bienestar de la ciudadanía, tienen protocolos para ello, pero no la suficiente formación en igualdad de género imprescindible para que las personas responsables vieran las cosas de otra manera, seguro que sus actuaciones sería diferentes y quizás se evitaría parte de esta sangría que dura ya demasiado.

Cuando las mujeres acudimos a un hospital, a una comisaría, o a un juzgado deberíamos sentirnos escuchadas como se siente la otra mitad de la población, los hombres, pero algo falla porque no es así ¿por qué? Existen protocolos de actuación sesudamente estudiados y estructurados por personas expertas que nos cuestan millones de euros pero ¿en qué cajón están guardados? ¿qué pasa entonces? ¿por qué no son fiables? ¿quieren que se lo diga? porque nos siguen asesinando y nos asesinan por ser mujeres, porque la sociedad patriarcal en la que vivimos nos sigue considerando objetos de su antojo y porque la sociedad no le da la suficiente importancia a esta lacra que consume sigilosamente los cimientos de la igualdad real que debemos tener las mujeres y los hombres. Los medios de comunicación hacen que veamos la sociedad de una manera u otra, por lo tanto tienen también culpa en esta historia. Tergiversan las noticias de los asesinatos: «Muere una mujer apuñalada...» cuando deberían de decir: «Asesinada una mujer...» porque quien la mató es un ASESINO y no un pobre hombre. No podemos evitar el salvajismo del ser humano pero si se debe y se puede evitar la dejadez de un Estado que lo permite. 

Las mujeres somos las únicas víctimas de violencia que no somos consideradas inocentes sino débiles, cómplices, consentidoras o responsables de esa violencia que se ejerce sobre nosotras. ¿Cómo? Pues así es...por ahí empezamos. ¿Qué están ustedes haciendo mal? y sí, me dirijo expresamente a ustedes los hombres, nuestros iguales, personas como nosotras. ¿Hasta cuándo vais a quedaros quietos ante las bromas, los insultos, las risas, las estupideces que escucháis de vuestros colegas sobre todo en las redes donde el machismo más casposo suelta por esa boca las brutalidades más obscenas y no decís nada?

Las mujeres tenemos padre, hijo, marido y hermano; no les humillamos, ni les insultamos, ni les maltratamos y mucho menos les asesinamos. ¿Por qué ellos si lo hacen? ¿Se han hecho alguna vez esta pregunta? Pues es importante que la sociedad se la haga, así entre todas daríamos con la respuesta.

El terrorismo en este país fue una lacra y se solucionó, ¿cómo? con presupuesto para los diferentes sistemas de actuación. No es posible que hagamos campañas para que las mujeres llamen al 016 y este no funcione, tenga horarios... por favor, como si la violencia tuviera horario ¡ay! ; no es posible que digamos a las mujeres víctimas de la violencia machista que denuncien si luego el juez no les hace ni puñetero caso y las condenas hacia ellos son irrisorias, cuando el psicólogo dice que tiene que entregar a sus hijos e hijas al padre maltratador como si eso fuera algo bueno; no es posible que los medios de comunicación sigan haciendo hincapié en lo maravilloso que es tener una pareja, en el amor romántico, como si las mujeres no supiéramos ni pudiéramos vivir solas; no es posible que en los libros de texto que se manejan en los colegios no existan las mujeres, no estén nombradas y no nos digan que no han hecho nada porque no es verdad, simplemente las han ocultado. Tantas y tantas cosas.... 

Créannos compañeros jueces, policías, médicos, periodistas y gobernantes, las mujeres no mentimos cuando nos sentimos heridas, cuando acudimos a ustedes solo queremos justicia, somos tan sujetos de nuestros derechos y de nuestros cuerpos como ustedes. ¡Si no hacéis algo, vosotros también seguiréis siendo cómplices de esta barbarie!

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