Cinco notas sobre el acuerdo de presupuestos en Asturias


1.- Podemos acepta hoy lo que ayer no le servía. Han firmado un presupuesto que en años anteriores habrían rechazado sin miramientos, imitando en Asturias la maniobra de acercamiento de Pablo Iglesias al PSOE en Madrid. Su debilidad en las encuestas les ha hecho ver la necesidad de difuminar su responsabilidad por la falta de acuerdos firmando uno sobre la bocina, evitando comparecer ante el electorado como una fuerza de bloqueo más que como un partido de gobierno. Falta ver si se trata de vocación sincera o de un nuevo tono de maquillaje.

2.- IU sale perdiendo. Pese a que, de las tres partes firmantes, IU ha sido quien más ha remado en esa dirección durante toda la legislatura, es quien menos lo va a rentabilizar ahora. La idea que ha logrado imponer Podemos es que ellos arrancan beneficios sociales a los socialistas mientras IU regala su apoyo a cambio de nada. Por supuesto que se trata de un simplificación falsa pero, precisamente por ello, muy asumible por la opinión pública.

3.- Refuerza a Adrián Barbón. Poco más de un año después de su llegada a la secretaría general de la FSA, podrá presumir de haber cumplido el más complicado y querido de sus compromisos: un acuerdo de toda la izquierda asturiana. En clave interna, sugiere que el entorno de Javier Fernández asume finalmente el cambio de liderazgo en el socialismo asturiano y pone velas a favor de los nuevos vientos. No parece ni irrelevante ni casual la inclusión de personas de confianza del presidente, como Marcelino Marcos y José Manuel Álvarez Piñeiro, en el comité electoral de la FSA. Todo apunta a un traspaso de poder amable, dejando atrás las recientes y profundas tensiones.

4.- No es el último presupuesto de esta legislatura, es el primero de la siguiente. Tras el complicado ensayo del tripartito ovetense, estos presupuestos ponen los cimientos de un gobierno plural de la izquierda en Asturias a partir de mayo. Los tres partidos firmantes, ante la cercanía de las elecciones (la mejor levadura de este acuerdo), parecen iniciar el camino para reparar en la próxima legislatura sus dos grandes frustraciones de esta que termina: un sólido gobierno progresista en el Principado y recuperar el ayuntamiento de Gijón para la izquierda.

5.- Pone fin a una legislatura perdida. Este consenso postrero refuerza la sensación de tiempo perdido que nos deja una legislatura que termina como tendría que haber empezado. Durante estos cuatro años, Asturias ha sonado como un single a 33 rpm: una psicofonía incomprensible de vocales desfallecidas en la que lo único reconocible ha sido alguna queja de vez en cuando. Parece hora de detenerlo, ponerlo a 45 rpm, colocar la aguja en el primer surco y saber cómo suena de verdad esta nueva orquesta de la izquierda.

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