Este año ha sido frecuente  Cada vez que ocurre un crimen terrible, surge como de debajo de las piedras gente con alma de higienista y ánimo de sacerdote a señalar al conjunto de la sociedad como culpable. Soy consciente de que muchos crímenes son fruto de diversos factores, entre ellos, claro, el social. Pero como dice un amigo mío, que de esto conoce y su profesión ejerce, ser pobre (o negro, o chino, bajito o cojo), no te hace mejor persona ni, añado, el haber crecido en una sociedad patriarcal te exime de culpa.

Soy bastante escéptico con eso. Crecí en un barrio marginal y carezco de antecedentes penales, pero si asumo la tesis de los deterministas culturales lo normal es que me dedicara, en el mejor de los casos, al robo. Esto sirve tanto para quienes justifican cualquier atrocidad en base a la clase social de uno como para quienes aseveran que el haber crecido en una sociedad patriarcal te convierte en un violador, un asesino en serie, un pederasta o todo eso junto. Dado que todos estos crímenes son excepcionales, de ahí el horror y estremecimiento que nos causan, no hay por dónde coger estas teorías, no digamos ya los sermones en forma de columna que se han cascado algunos asegurando que la culpa del crimen ocurrido esta semana, o uno de ellos, que el cherry picking también funciona aquí, el de la profesora zamorana, es responsabilidad de todos, pues todos hemos generado un ambiente que fue caldo de cultivo para tan fatal desenlace. Esta teleología me resulta tan boba como quienes la alimentan o quienes se dedican a plañir como si hubieran parido a la víctima, esos que llevan dos días mortificándose por ser de un género concreto, quién sabe con qué oscuros, sudorosos y húmedos fines, esos a los que lo único que les importa es estar en el lado correcto aunque tengan que escupir su dignidad sobre un cadáver todavía caliente.

Estoy convencido de que por medio de la educación podemos reducir hechos como el ocurrido esta semana. Pero probablemente no sea suficiente con eso, y mucho me temo que jamás se podrá erradicar del todo el asesinato. Estos desgraciados sucesos se dan en todo el planeta, en todas las culturas y en todos los sistemas económicos. Es así, guste o no, y negarlo solo puede lograr que en lugar de reducirlos se incrementen. Tengo serías dudas de que achacar crímenes sin ton ni son a la sociedad y el patriarcado sirva para algo.

Decir que todos somos culpables es como decir que nadie lo es. Exactamente lo mismo. Diluir las culpas en el patriarcado me parece la más pobre de las explicaciones posibles. Decir que todos podemos ser asesinos y violadores es lo mismo que decir que todos podemos tocar el piano como Tete Montoliu o que todos podemos ser Bill Gates o un señor de Murcia. Es decir nada. No es una explicación. No sirve de nada deconstruir la masculinidad de nadie, sea lo que sea eso, pues un criminal puede adoptar ese lenguaje banal y esa fachada de mucho plañir y poco pensar y comportarse como Ted Bundy.

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Tú no eres el asesino