El centralismo económico nos está matando


España es ese lugar en el que desde Madrid puedes ir a 24 capitales de provincia en AVE y desde Oviedo a ninguna. Y no es que el AVE sea o no sea una prioridad (lo son más las cercanías) o haya que tenerlo a toda cosa. El AVE es sólo un ejemplo más de lo que está pasando en España. Ríos de tinta se han vertido sobre el régimen político en el que estamos y la conveniencia o no de reformarlo: federalismo monárquico, república federal, sistema confederal, independencia, devolver competencias… Las opciones son innumerables.

Sin embargo, poco se ha hablado y poco se ha escrito sobre el régimen económico en el que vivimos: el centralismo económico. Y es que en España toda inversión se hace pensando en Madrid, por Madrid y para Madrid (pero, curiosamente, no en los madrileños). Si acaso, quizás, también un poco en Barcelona.

Madrid y Barcelona, por el hecho de ser dos grandes ciudades, tienen cantidad de ventajas competitivas respecto a otros núcleos de población (como sucede, a menor escala, entre Oviedo y Llanes o entre Gijón y Cangas). Sin embargo, al concentrar todos los recursos económicos en Madrid y Barcelona, el escaso empleo que hay en España está allí, haciendo que el resto de núcleos de población medianos y pequeños empiecen a vaciarse. Le pasa a Asturias, pero también a León, a Zamora, a Salamanca o a Lugo. Los jóvenes nos tenemos que ir de nuestra tierra si queremos poder progresar y cuando emigramos dentro de España, lo hacemos siempre a dos ciudades y media: Madrid, Barcelona y tal vez un poco Valencia. Basta con ir a Infojobs ahora mismo para ver que 1 de cada 2 ofertas de empleo está en las provincias de Madrid o Barcelona.

Las cifras son escandalosas. Madrid ha pasado de 4,9 M de personas en 1991 a 6,5 M en 2018 o, lo que es lo mismo, una subida del 25%. La media española ha sido de alrededor del 18% en ese mismo período y Asturias no sólo ha crecido menos sino que, directamente, ha menguado. Y lo más gracioso de esto es que ni siquiera es bueno para los madrileños: cierres al tráfico por contaminación, atascos constantes, tiempos de desplazamiento absurdamente largos y un precio de la vivienda que multiplica en varios enteros a los nuestros son la tónica habitual de un Madrid en el que no se puede vivir con un salario mínimo. ¿No tendrá algo que ver haber acogido a 1 vez y media la población asturiana entre 1991 y 2018? Igual sí.

Además, no sólo hay más trabajo en Madrid y Barcelona; sino que el trabajo de alta cualificación se concentra prácticamente en su totalidad en Madrid. La proporción de este tipo de puestos de trabajo es de entre 3 y 6 veces más en Madrid que fuera de ella según un estudio de la Universidad de Utrecht. Así que si eres un joven que te quedas a currar en Asturias lo más probable - estadísticamente hablando - es que sea en un bar poniendo cafés. No sólo se quedan Madrid y Barcelona más empleo del que les correspondería por población (50% del empleo, 25% de la población tienen), sino también el mejor pagado de todos.

Sólo hay dos alternativas

Desde luego, es normal que Madrid y Barcelona generen más ingresos y sean más atractivas para las empresas (a iguales condiciones fiscales) que Asturias, León o Zamora; pues el abanico de proveedores, servicios y la amplitud del mercado son muy superiores a los de una ciudad mediana o pequeña. Lo que ya es menos normal es que los poderes públicos, lejos de intentar compensar esto, parece que lo fomenten. Así, mientras el Aeropuerto de Madrid concentra casi todos los vuelos intercontinentales, fue dotado con una gigantesca  T4 hace unos años y hoy se habla de la posibilidad de crear un segundo aeropuerto; en Asturias perdimos este verano nuestras últimas conexiones internacionales y los vuelos que quedan son carísimos porque no hay ni una triste low cost que nos conecte con el mundo y que pueda permitir regresar a nuestros jóvenes emigrantes desperdigados por medio continente.

En Asturias no hay AVE (ni se lo espera), sigue habiendo peaje en el Huerna (y tampoco se espera el rescate), los trenes de cercanías tienen frecuencias ridículas frente a las de Madrid o Barcelona y tenemos un aeropuerto prácticamente vacío. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué el poder central parece que olvida a Asturias de forma sistemática y continuada? Las razones, como casi siempre, son políticas.

Si Asturias aporta 8 escaños de 350; está claro que lo que pensemos e, incluso, lo que votemos; es bastante irrelevante para el partido en el gobierno central de cara a ganar o perder unas elecciones. Así que o cambiamos el peso político de Asturias en España o quitamos competencias a España y se las damos a Asturias. No hay más alternativas.

La primera de estas alternativas, manteniendo las competencias actuales y aumentando el peso de Asturias en Madrid puede hacerse. Bastaría para ello hacer una reforma constitucional de carácter federal para instituir un sistema similar al de Estados Unidos en lo que a bicameralismo se refiere. Es decir, un congreso en el que los territorios estén representados por población, pero con un Senado con competencias reales  -no como ahora- donde todas las comunidades autónomas tengan el mismo peso político: El mismo peso en el Senado para Madrid que para Murcia, Asturias, Cataluña o Galicia.

La segunda de estas alternativas, pasa por aumentar los poderes -y los recursos- de la comunidad autónoma asumiendo, por ejemplo, la gestión y control del aeropuerto que no tiene vuelos, de los cercanías que pasan cada mil años, o de la Autopista por la que hay que pagar peajes millonarios. Sería Oviedo y no Madrid la responsable del estado de estas cosas y podríamos votar un Gobierno asturiano de verdad para gobernar y gestionar y no para lloriquear (sin éxito) a Madrid. Como parece ser la norma.

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