Los mejores del año


Las revistas Nature y Science han elegido los descubrimientos científicos del año. Nature destaca el de la superconductividad (la conducción de corriente eléctrica sin ningún tipo de resistencia) en el grafeno, realizado en el laboratorio liderado en EE.UU. por el físico valenciano Pablo Jarillo Herrero, punta de lanza de las jóvenes generaciones de la ciencia española. El grafeno es un material en el que átomos de carbono forman algo así como una sábana con el espesor de un átomo. Resulta que si se colocan dos de esas sábanas atómicas casi paralelas, la corriente fluye sin impedimento a baja temperatura. Digo casi porque para que el fenómeno surja hay que girar una con respecto a la otra un pequeño ángulo. Parece que el fenómeno de la superconductividad nace de lo que para nosotros son defectos: en los mejores superconductores, conocidos hace tres décadas, hay que crear también un defecto, en ese caso en la composición química del material. 

Para Science, el avance científico del año es la consecución de las técnicas que hacen posible visualizar el desarrollo embrionario como si fuese una película: el sueño de comprender el proceso de creación de un animal a partir de una única célula. Se ha conseguido ver cómo el ADN da las órdenes a cada célula para que siga un camino u otro. Se abre un panorama asombroso: la comprensión del envejecimiento, del mecanismo detallado de enfermedades como el cáncer, o incluso la posibilidad de regenerar de órganos. Aunque a veces parezca que el mundo retrocede, la ciencia siempre avanza.

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