Análisis de unos presupuestos antiasturianos


Estos días nos contaban los medios de comunicación cuáles eran los planes del gobierno de Pedro Sánchez para Asturies y para España. Aumentar la inversión en un 26% haciendo que la inversión total del Estado en Asturies sea del 2,4% del total de España. Parecería normal, teniendo en cuenta que somos el 2,2% de la población y que ese 0,2% que «nos falta» para llegar al 2,4% somos los más de 100.000 jóvenes asturianos que vivimos en otras CCAA y que, francamente, preferimos que el dinero y las inversiones se hagan en la CA de la que somos y a la que aspiramos ir a vivir algún día, en lugar de en la que estamos viviendo.

Hasta aquí, podrían parecer hasta justos. Pero en realidad, cuando le estás dando el 2,4% del dinero al 2,4% de la población estás haciendo una política profundamente injusta: Por poner un ejemplo, lo que estamos haciendo es, salvando las distancias, cogiendo todo el dinero de los subsidios del paro y dándole a todo el mundo la misma cantidad, esté o no esté parado. Del mismo modo que hay personas más ricas y personas más pobres y las personas pobres merecen recibir más subsidios y ayudas del estado (que debe tener por misión corregir la desigualdad); los territorios más pobres deben recibir más ayudas de ese estado; y sobre todo en el caso de Asturies que lidera los rankins de envejecimiento, de despoblación y de emigración juvenil. Estamos ante un estado que intenta corregir (más o menos) las diferencias entre ricos y pobres a través de instrumentos como la educación pública, la seguridad social o la sanidad pública… Pero que “pasa” olímpicamente cuando se trata de corregir las desigualdades entre los territorios.

Además, es fundamental no sólo «ayudar» a los territorios más pobres; sino que es necesario dotarlos de las infraestructuras necesarias para que dejen de ser pobres. Los asturianos y asturianas no queremos “subvenciones” (que ya hemos visto dónde acaban) sino que queremos un plan de desarrollo que dé oportunidades de empleo y de creación de riqueza.

El porcentaje de inversión real es mayor en las comunidades más pobladas por culpa de un sistema político territorialmente injusto

Otro elemento muy preocupante que vemos en los PGE, según el desglose y análisis que ha hecho La Voz de Asturias, es el hecho de que “la inversión real” (es decir, lo que nos sacará de pobres) en Asturies sólo crece un 26,8%; mientras que en comunidades autónomas donde claramente hay menos necesidades que en la nuestra y en las que la situación es mucho mejor, no hace más que aumentar: Un 60% aumenta la inversión real en la Comunidad Valenciana, un 52% en Andalucía, un 44% en Cataluña… O casi el doble o más del doble que en Asturies.

Es normal que en una comunidad autónoma más poblada se gaste más dinero que en una menos poblada. Lo que no es normal es que porcentualmente se gaste más y se invierta más. Las inversiones deberían ser de acuerdo con las necesidades de cada CA; pero no es así. Vemos que estas tres comunidades autónomas (Cataluña, Andalucía y Valencia) no sólo tienen en común que es en las que más aumenta el porcentaje de inversión real; sino que son las tres CCAA más pobladas de España. ¿La razón? Que los presupuestos y las inversiones territoriales las aprueba el Parlamento donde Asturies tiene un peso de 8 de 350; donde el partido que más escaños tiene o que más escaños sacó por Asturies, sólo envía 2… Los presupuestos son antiasturianos, pero no porque tengan odio a nuestra lengua y a nuestra cultura (como sí les pasa a los que cambiarían asturiano, horros y frixuelos por castellano, toros y flamenquito) sino porque, sencilla y llanamente, Asturies no tiene peso político: No puede condicionar los presupuestos, el Senado dista mucho de tener poder o de tener un mismo peso para todas las CCAA (como sí pasa en EEUU, donde los estados pequeños pueden “equilibrar”) y, además, carecemos de la gestión de las competencias que más nos hace falta.

Un estado central que funciona mal

Y es que Además de una baja inversión del estado (por el hecho de que electoralmente no pesamos por una mala arquitectura política de España); vemos también que las competencias que gestiona el estado funcionan mal: Bien por esta falta de fondos, bien por esta dejadez y falta de interés porque el inquilino de la Moncloa (sea del partido que sea) no se juega nunca nada electoralmente hablando en Asturies.

El Aeropuerto que no tiene vuelos internacionales, los cercanías que no llegan, el AVE que en Madrid te puede llevar a 24 capitales de Provinicia y en Asturies a ninguna, el peaje del Huerna que pagamos como tontos… Las malas praxis del gobierno central son las mismas desde hace décadas gobierne quien gobierne. Y es que aquí no se trata de cambiar el gobierno o estos presupuestos; sino de condicionar de quién dependen las decisiones políticas y cómo se distribuye de forma solidaria el dinero. Dos son las opciones: o hacemos que Asturies tenga más peso en España (reformando por ejemplo el Senado dándole competencias y haciendo que todas las CCAA manden los mismos senadores) o transferimos directamente estas competencias (y su correspondiente financiación) al Gobierno Asturiano. Mientras no se haga ninguna de las dos, los presupuestos seguirán en esta línea y seguirán siendo un despropósito, pues darle el 2,4% de la financiación a un territorio que tiene el 2,4% de la población (2,2% de la población dentro y más de un 0,2% fuera) cuando ese territorio es el más despoblado, el más envejecido, el que más población pierde, el que más jóvenes tiene emigrando es eso: un despropósito.

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