Podemos: abrazos con piolet


Hay imágenes del ayer que explican a la perfección lo que hoy sucede. Le pasa a esta tomada hace dos años, un abrazo en época de conquistar los cielos al asalto y, de paso, una vicepresidencia y, por qué no, el CNI. Escrutada ahora la foto, se puede ver que los ojos de Errejón no son los de un niño distraído. Son los de un adulto desconfiado. Es como si sospechara que las manos de Iglesias, ocultas a la cámara, pudieran sujetar algo tan revolucionario como un piolet. También Errejón sabe de piolets. ¿Cuándo la fusión en Podemos se convirtió en fisión?, ¿cuándo este Saturno empezó a devorar a sus hermanos?, ¿antes, durante, después del chalé? Quizás hoy se anuncie el fin de la crisis. Será en falso. En los partidos de núcleo irradiador, la gente, ese mantra, acaba siendo asunto menor. En ellos, lo estimulante es la conspiración.

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