El lobo solitario

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

04 feb 2019 . Actualizado a las 07:51 h.

Antes, si un ciudadano quería algo, tenía que peregrinar por las ventanillas del Estado con instancias y pólizas de distintos valores -como Pepe Isbert en El Verdugo- o reclamar en los juzgados -«pleitos tengas y los ganes», se deseaba con cariño a los amigos-. Ahora, en Cataluña, basta con cortar el tráfico y pinchar unas cuantas ruedas. Así puedes conseguir echar a los úberes o la independencia; vamos, lo que se tercie. Por eso pienso que es una pena que el anciano malvado de Vigo que raya coches y pone palillos en las cerraduras no reivindique nada. Yo, si fuera taxista, lo contrataba, porque lo sueltas en las Ramblas y te consigue lo que se proponga. Pero, en fin, parece que lo hace por altruismo. Sin pedir nada a cambio. Lo taxistas en cambio quieren que los coches Uber se desplacen con sólo tres ruedas y que cuando los llamen acudan dando un rodeo por Cuenca. Y ellos, que son unos amargados, dicen que no, y se pasan a España. Cuentan los telediarios que la huelga causa unas pérdidas a los taxistas de doscientos euros diarios. Vaya, cuatro mil al mes. Ya empezamos a entendernos.

Los taxistas tal vez tengan razón, pero cuando utilizan medios violentos -y cortar carreteras o bloquear la Castellana lo es- nunca sabremos si ganan por tener la razón o tener la fuerza, porque a los que no podemos parar la ciudad -los libreros, los floristas, los farmacéuticos, los del pladur- se nos está poniendo cara de tontos. Y seguimos con mucha atención las peripecias del anciano rayacoches.