Entre dos plazas


Entre dos plazas, se escribe o se cuenta la historia. Que no la Historia.

Ayer. Corría la historia de un Régimen siguiendo al pie de la letra su guión. Los Dictadores. Los que ostentan el poder apoyados en único partido se apoyan de forma periódica y sistemática, en el clamor de las masas. Y, así en los sesenta que yo recuerde se congregaba al pueblo en la Plaza de Oriente (qué bello nombre el de esta plaza). Su nombre indica luz, sol, nacimiento. Belleza y emoción por los cuatro costados...

A tal fin, desde la España más profunda se ponían autocares, gratis. ¡Gratis! Para que nadie dejara de tener la oportunidad de conocer la capital del Imperio y, a la vez,  poder rendir pleitesía al Salvador de la patria.

Eso era hace poco más de medio siglo. Eso era en la plaza de Oriente.

Hoy, en la infancia del siglo XXI con una España revuelta y encontrada. Con un bipartidismo fenecido. Con unas autonomías que se nos han ido de las manos. Hoy, dos o tres partidos con el brazo en alto han volteado de nuevo las campanas de La España se hunde. Hemos de salvarla, nosotros. Acudid todos de cualquier parte de la geografía española para apuntalarla y salvarla de la Historia.

Acudid a la plaza de Colón. Podéis venir gratis. Hemos puesto autocares para cubrir toda demanda.

Por qué, me pregunto yo, a la plaza de Colón. ¿Qué tendrá que ver el descubrimiento de América con la unidad de la patria ahora?

Nada hay inocente en los políticos cuando de salvar su asiento es la llamada.

Oriente, antes. Occidente (América), ahora. ¿Será que se quiere tocar la fibra tierna del patriotismo, de la gloria, del Imperio de Felipe II en cuyos reinos no se ponía el sol?

¿Estamos ante el ocaso de las autonomías y el anuncio de un paso atrás, a la añoranza, a vivir por encima de nuestras posibilidades?

Sea cual sea el resultado de la respuesta a tal llamada, lo cierto es que las líneas están marcados y ya no hay marcha atrás.

Que, Dios nos coja confesados. Que la luz de la fe en el hombre y su sentido común se imponga también en esta ocasión el día después.

Plaza de Oriente hace más de medio siglo

Plaza de Colón, hoy, en el presente que languidece y no acaba de anunciar un futuro de igualdad, de respeto a la diversidad, de apoyo y potenciación de lo que nos une, de echar de una vez al cubo de la basura los sentimientos irracionales que nos llevaron en un triste momento a una guerra entre hermanos. La más negra página que se puede leer en la Historia de un pueblo.

Valora este artículo

6 votos
Comentarios

Entre dos plazas