Piqué se suma a la matraca secesionista


Era el día de Luis Suárez, la noche en que el Barça sofocó el último voluntarioso intento del Madrid de Solari de conseguir una alegría menor, el primer gran clásico de Dembelé, el partido en el que Ter Stegen volvió a hacer de Ter Stegen... Y entonces apareció Gerard Piqué en la zona mixta y con un discurso calculadísimo, porque no da puntada sin hilo este central tan bien dotado para la comunicación, lanzó la frase que eclipsaría parte del éxito culé. Le preguntaron por el VAR, frunció el ceño y pidió que «la gente de España pudiera ver un poco más lo que pasa, en vez de hablar del VAR, e iríamos un poco mejor como país». Gracias, Gerard, por iluminarnos a los pobres oprimidos e ignorantes de la meseta y alrededores. Será que no llevamos años soportando la matraca a ratos victimista y casi siempre condescendiente sobre la opresión de los nacionalistas de un pueblo que era un ejemplo de modernidad y de tantas cosas y se ha empeñado en ser protagonista de una vulgar película de tibunales, medias verdades y españolitos desinformados que no saben lo que en realidad pasa en esa aldraxada esquina que disfruta de los mejores indicadores de calidad de vida de la península.

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Piqué pide hablar más de los «presos políticos» y menos del VAR El jugador del Barcelona responde de esta forma tras clasificarse para la final de la Copa del Rey

Claro que puede hablar Piqué de política, defender el derecho a decidir, plantear su teoría sobre la cobertura del juicio del procés, abrirse más allá del cansino no-hay-rival-pequeño. Opinar de Cataluña, Trump y Salvini como hace Rafa Nadal cuando le preguntan, con toda normalidad. Pero su mensaje chirría porque con frecuencia se presenta cansado de que le planteen cuestiones ajenas al fútbol, ahora que el personaje ha ido devorando al estupendo deportista. Y, sobre todo, porque llega después de una fenomenal noche de fútbol y, como el caprichoso que quiere ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro, el eco de su mensajito, y él lo sabe, solapa parte del brillo de los goles de Suárez y los caracoleos de Dembelé. Tan distinto y tan parecido a la pataleta de Cristiano en la gran noche del Madrid y de Bale en Kiev.

¿Para cuándo una reflexión sobre listas de espera, la pluralidad en la televisión pública catalana, la deuda...? «Si las televisiones españolas que estáis aquí dedicaráis más tiempo al juicio que hay de los presos políticos, que es super injusto...». Gracias, Gerard, por iluminarnos, no nos habíamos enterado, entretenidos con tanto Sálvame.

 Su aval al soberanismo

 

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