El fin de la era Pablo Iglesias


El tiempo no hace prisioneros. Un día eres rompedor y te mueves como pez en el agua en las nuevas plataformas. Al otro, has envejecido mil años, te cuesta cambiar tu forma de actuar y abrirte a nuevas técnicas y te llevas un revolcón en las redes sociales cuando anuncias tu regreso triunfal tras pasar una temporada en la reserva.

Por supuesto, hablo de Pablo Iglesias, protagonista de la precampaña por un desafortunadísimo cartel preelectoral que lo retrataba, una vez más, como el mesías de Podemos, como el líder providencial capaz de sacar al partido del imparable declive causado por sus enormes errores tácticos y estratégicos.

Los morados, que hicieron suya en su día la bandera del feminismo, tropezaron de manera estrepitosa. En vísperas de ese tsunami feminista llamado 8M, el muy masculino «vuELve» se volvió en su contra. Se llevaron palos de amigos y de enemigos y una avalancha de memes. En la precampaña más adicta a la viralidad de la historia, parece difícil superar ese «error» (así lo calificó el propio Iglesias).

Ante las malas sensaciones en las redes y las negras perspectivas que arrojan las encuestas, surgen tres preguntas. Con 40 años, ¿ha terminado ya la era de Iglesias como amado líder de Podemos? ¿Se avecina un relevo familiar (con Irene Montero) en la cúpula de los morados? ¿Antes o después de la cita con las urnas del 28A?

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