Ciclogénesis perfecta al provocar la coincidencia del juicio al nacionalismo catalán y las elecciones

OPINIÓN

10 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Obra escrita desde la periferia de la periferia española o sea Asturias en tres actos con final al gusto.

Con acierto o error, el PSOE ha adelantado las elecciones al parlamento por el bloqueo de la derecha de los presupuestos generales, consensuados con Unidas Podemos, que si bien no resolvían lo fundamental de los problemas de las clases populares provocadas por las políticas austericidas, sí situaban un marco diferencial con el grueso de los presupuestos hasta ahora aprobados. Sin ir más atrás, de los del PSOE de José Luis Zapatero desde el 2008 y los del PP con Mariano Rajoy desde el 2011, la diferencia estaba en que se situaban fuera de la línea de demarcación neoliberal de austeridad, recortes y privatizaciones, marcando un leve escenario fuera del neoliberalismo dominante en Europa desde su construcción en 1992 con el tratado de Maastricht y coincidentes con las líneas progresistas de los gobiernos griego y portugués, contrarios a las políticas austericidas.

La coincidencia del juicio al nacionalismo catalán y las convocatorias electorales de abril y de mayo no son casuales. Han sido planificadas por la oligarquía para llevar a la unidad popular a la derrota política, con el cantar diario de responsabilizar a la izquierda desde los medios de comunicación de la ruptura de España. Tampoco tenían muchas opciones los socialistas, cuando no solo no gobernaban en minoría, sino que tampoco controlaban la mesa de la cámara en manos de la derecha, como órgano que decide lo que se debate y tramita en el plenario. El trabajo de las empresas mediáticas ha sido el de visualizar un montaje en tres actos de maniobras y noticias falsas o fake news para un final. Este primero, ha sido montado con la complicidad de los aparatos del estado judicial y policial, organizando un juicio sin delito concreto al nacionalismo catalán, teniendo como actores principales a los representantes políticos de la oligarquía española y catalana, bajo el reaccionario juego del reparto electoral de territorios para no pisar cárcel, no devolver lo robado y continuar con las políticas austericidas y la corrupción.

El segundo se inició con la construcción mediática de un sujeto al que se le proyecta todo el mal creado en las subjetividad de las masas como fascismo, semejándolo al yanqui Donald Trump por sus groserías machistas y xenófobas y al que identifican políticamente con la francesa Marine Le Pen o el italiano Matteo Salvini, representantes de los intereses de otras oligarquías territoriales nacionales enfrentadas a la globalista euroalemana. Sujeto que es representado por un partido durmiente de la extrema derecha y financiado por la oligarquía financiera global, más en línea con los espantapájaros del argentino Macri y del brasileño Bolsonaro. Este ensayo fue practicado en Andalucía teniendo de actor principal al felipismo del PSOE, de la mano de la Presidenta de Andalucía Susana Díaz, que situó a VOX como el enemigo a batir por la izquierda electoralmente, mordiendo el polvo con su experimento, junto a la andaluza Unidas Podemos como secundarios, que impuso su criterio contra los acuerdos nacionales y compartiendo táctica con el PSOE, decidieron que para combatir el peligro del ridículo discurso fascista de VOX  por la unidad de España, de los toros y del antifeminismo, que eran necesarias más mujeres, más banderas y más Andalucía. En este acto desmarcan a Ciudadanos de los extremistas del PP y de VOX, para situarle mediáticamente como partido de centro derecha e incluso progresista.