La primavera del patriarca


Casi al mismo tiempo en el que Pablo Iglesias se disparaba en el pie vía cartel irradiador (vuELve), Netflix anunciaba que perpetraría una serie con Cien años de soledad -pocos libros se han escrito con tantas imágenes sin necesidad de contener ni una- y el presidente de China pasaba revista a las tazas del té en el Congreso del Partido. De China, las agencias de noticias no sirvieron fotos de su 8M porque no las hubo, y eso que allí hay al menos 672 millones de motivos, uno por mujer, para protestar. A Xi Jinping le llaman el nuevo Mao, de ahí que esas tazas de té puedan llegar a ser más críticas, solo son loza, no sufren, que quienes vayan a beber de ellas. Así está el gigante asiático. Parafraseando otro título de García Márquez, en China se vive la primavera del patriarca. Afortunadamente, España avanza. Ahora también lo sabe Pablo Iglesias, que se ha ganado a pulso sufrir en sus carnes el otoño del patriarcado.

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