Hay que tomárselo en serio


Las calles de las principales ciudades de España se llenaban de gente el pasado viernes para apoyar la lucha feminista. No puedo ocultar mi admiración y mi reconocimiento a quienes participaron en las movilizaciones. Sin duda hay que asistir a las manifestaciones aunque sea para hacer bulto. Lo peor siempre será quedarse en casa apalancado y desprestigiando las legítimas protestas con la leyenda urbana de que de ellas no se consigue nada. Al éxito del 8M me gustaría que le siguieran otras causas justas tan necesarias para nuestro futuro. Hoy mismo en Oviedo/Uviéu y otros tantos lugares del mundo habrá concentraciones promovidas por la iniciativa «Fridays For Future», un movimiento estudiantil internacional y ecologista con el objetivo de pedir la implicación de toda la clase política en la lucha implacable contra el cambio climático.

El primo de M. Rajoy negará el cambio climático (a decir verdad nunca se ha contrastado si esta persona opina así o si el ex Presidente del Gobierno interpretó mal sus palabras) pero es evidente las continuas advertencias que los expertos dicen que acarreará de cara al futuro. Es verdad que aunque ha habido múltiples intentos por consensuar a nivel mundial la emisión de CO2 a la atmósfera, desgraciadamente algunos países siguen saltándose los acuerdos alcanzados. Si EEUU y China siguen mirando para otro lado y la presión internacional no les hace cambiar, la sostenibilidad será un objetivo difícil de alcanzar. Nadie habla de frenar el crecimiento ni el desarrollo pero que no sea a cualquier precio ni en cualquier circunstancia.

Tampoco está siendo fácil de aplicar medidas en favor del medio ambiente en países como España. Lo más mediático son sin duda las restricciones al tráfico, sobre todo en lo referente a bajar la velocidad en autovías y autopistas a la espera de que la lluvia aparezca y limpie el aire. Decisiones como las tomadas en Madrid para circular por el centro de la ciudad no dejan de ser impopulares a día de hoy pero a mi juicio necesarias. Parece que lo que no se ve no existe, pero la contaminación del aire es la causa de entre 6 y 7 millones de muertes prematuras anuales en el planeta, un fenómeno que está previsto que continúe y que mate cada año entre 4 y 7 millones de personas. A este ritmo, en 2050 será la primera causa de muerte en el mundo, según pronostica la ONU. Por tanto, hay que tomarse en serio este problema antes de que sea demasiado tarde.

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