Vox se quita la careta

OPINIÓN

La silueta de Santiago Abascal, presidente de Vox
La silueta de Santiago Abascal, presidente de Vox JORGE GUERRERO

19 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

«Vox es el franquismo, exactamente lo que nos quisimos quitar de encima», así titulaba este lunes, 18 de marzo, Eldiario.es una larga entrevista con el veterano periodista Iñaki Gabilondo. Cuando hizo esa afirmación no conocía que Vox llevaría como cabezas de lista al Congreso por Cádiz, Castellón y Alicante a tres generales, dos de ellos firmantes del manifiesto «Declaración de respeto y desagravio al general D. Francisco Franco Bahamonde. Soldado de España»; otro general será el candidato a alcalde de Palma de Mallorca, no se sabe si incluirán a más en sus listas. Ese mismo día se difundieron dos entrevista con Iván Espinosa de los Monteros, uno de sus máximos dirigentes y número tres de la candidatura por Madrid: en Antena3 lanzaba la propuesta de que fuesen prohibidos los partidos que «no creen en la unidad de España o no renuncian del marxismo» y en otra, que le hicieron días atrás en Miami, se mofaba de la izquierda española, sucia, mal vestida, con coleta, y consideraba a Albert Rivera un «izquierdista aseado». Espinosa de los Monteros es empresario e hijo del marqués de Valtierra, un señorito, se diría en los años treinta, un pijo, en épocas más recientes.

Señoritos y generales reaccionarios, les falta algún cura para redondear la imagen del viejo fascismo español. Nunca se habían visto tantos espadones en la política desde el reinado de Isabel II. Supongo que el señor Abascal, a pesar de su patriotismo, tiene más como modelo a Bolsonaro que a Narváez.

Tenía razón Iñaki, nacionalismo español, ultracentralismo, reivindicación de las tradiciones religiosas más antiilustradas, de los toros y el folclore más castizo, antifeminismo, antimarxismo, solo faltan en su discurso los masones, lo de los judíos queda demasiado feo en el siglo XXI. No extraña que hayan fichado para el Senado a José María Marco, escritor famoso por su libro contra Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza.