A Spielberg sí le gusta la tele


Los ojos tristes del extraterrestre ET en la oscuridad de la sala de cine alumbran los recuerdos que muchos conservan de las primeras experiencias frente a la pantalla grande. Por esa devoción, resultaba sencillo hacer piña con Steven Spielberg y abrazar la exaltación que hizo en los últimos Óscar del viejo ritual cinéfilo frente a la amenaza de Netflix y de Roma, que amenazaban con llevarse los premios de Hollywood al terreno de la televisión.

Su argumento era evidente: las películas ganan Óscars; los telefilmes, Emmys. Y abría un debate menos obvio: ¿es realmente Roma un telefilme?

Pero la épica romántica desplegada por el director de telefilmes como El diablo sobre ruedas y de películas como La lista de Schindler se desmoronó el lunes cuando su rostro asomó en el teatro Steve Jobs para convertirse en la punta de lanza de Apple contra Netflix en la guerra comercial del streaming. De pronto todo pareció cobrar otro sentido. Spielberg alimentará al futuro Apple TV+ con su serie ochentera Cuentos asombrosos. Junto a él, Shyamalan, J.J. Abrams y Oprah Winfrey darán al nuevo videoclub ese barniz de diseño y creatividad que emana de los creadores del iPhone.

Netflix tiene un ejército de 139 millones de abonados. Apple, más de 1.300 millones de dispositivos. Ni siquiera Siri sabe cuántos servicios de suscripción podrá el mundo soportar.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

A Spielberg sí le gusta la tele