Los fichajes


 Una de las cuestiones que está provocando ríos de tinta de cara a las elecciones del 28 de abril (y en cierta medida también para el 26 de mayo) tiene que ver con los fichajes «estrella» de los diferentes partidos. Entiendo que haya que seleccionar a los mejores (aunque como en todo la idoneidad de una persona me parece una cuestión muy subjetiva) pero ahora más que nunca parece que algunos consideran que el talento y que los más válidos están fuera. Es decir, empieza a propagarse la idea de que los independientes, o mejor dicho, los no afiliados (porque por poco que no le guste a algunas personas las etiquetas, quienes dicen no comulgar con nadie son a la postre los más marcados ideológicamente) son el perfil que deben tener para conformar las diferentes listas.

Debo decir que no comparto esta visión. Una cosa es que los partidos tengan que abrirse más, puesto que es notorio y demostrable que el número de votantes en cualquier elección no se corresponde luego con los militantes que tienen (y seguramente esa circunstancia se produce por la sensación de ser estructuras cerradas a la participación), pero por otro lado a mi juicio se manda un mensaje a los afiliados de que lo que le conviene al partido no está dentro de sus filas, sino fuera. No se trata de desprestigiar a nadie y es totalmente respetable la opción de ser miembro activo o no de un partido, pero a mi manera de entender las cosas la presencia de independientes en las listas electorales creo que deberían estar muy limitadas, bien justificadas y sobre todo apoyadas por el conjunto de la militancia (por lo general toma la decisión el cabeza de lista con el beneplácito de la dirección sin hacer más consultas).

Partidos como el PSOE y el PP han tenido (y siguen teniendo) a su alrededor muchos pretendientes. Es lógico, puesto que para lo bueno y para lo malo de este país tienen experiencia de gobierno y siguen siendo a día de hoy las dos formaciones con más posibilidades de ganar los comicios en España. También es cierto que han sufrido fuertes fisuras, tanto a su izquierda como a su derecha, que han derivado en el fortalecimiento de otras formaciones como Podemos y Ciudadanos y, siguiendo lo que señalan los sondeos, tendremos que contar también con Vox (IU sobrevive a duras penas y UPyD se ha integrado en el partido de Albert Rivera).

Esta semana conocimos que Soraya Rodríguez estará en las listas europeas de Ciudadanos como independiente después de pasar gran parte de su vida en las filas del PSOE. También han sido notorios fichajes de periodistas y de toreros, como el de Pablo Montesinos por el PP y el Serafín Marín por Vox. ¿En serio vende que un hijo de Adolfo Suárez esté en una lista? Si es acorde a lo que dice, después de escuchar lo que «sabe» sobre el aborto, me da pudor que su apellido sea el único valor electoral a salvar (después de esa entrevista no ha vuelto a salir públicamente).

Los partidos lo que tienen que dejar de hacer es mirar para sí mismos e ilusionar a la gente, pero no creo que se vaya a conseguir ese objetivo a base de enamorar a personas no afiliadas. Lo que quiero decir es que discrepo que los militantes queden relegados por personas que, al margen de que puedan ser muy válidas y muy profesionales, han querido mantener una independencia militante. En el PSOE están los ejemplos de Margarita Robles, que llegó a ocupar la portavocía del Grupo Parlamentario Socialista antes de llegar Pedro Sánchez a La Moncloa, y de Ángel Gabilondo, que por segunda vez será el candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. No niego su compromiso con el proyecto socialista, pero esas responsabilidades tan importantes y esenciales para el partido considero que deben ocuparlas militantes de carnet, porque se trata de defender ideas (y nadie mejor que eso que con quienes se dejan la piel por la formación).

¿Estaremos en la época de los anuncios de «fichajes» en la política por una cuestión electoral? ¿Alguien que se declara independente es el más adecuado para llevar a cabo unas ideas determinadas? ¿Tendremos que acostumbrarnos a que este fenómeno irá a más? Al menos para responsabilidades importantes, y empleando un símil futbolístico, no comparto hacer fichajes, sino tirar de banquillo.

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