Normalizar el disparate

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto Sánchez Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Estamos instalados en el delirio permanente. Tanto que después del aluvión, a día de hoy, casi somos incapaces de detectar los contrasentidos y las insensateces que nos lanzan y las aceptamos sin pestañear. Han logrado normalizar el disparate y la cosa no queda ahí. Va en aumento.

Desde el mismo momento en que se produjo la convocatoria electoral del próximo día 28 parecen haber entrado en una carrera por ver quién es capaz de superar el desvarío del adversario. A la propuesta de controlar los medios de comunicación (por cierto, vieja aspiración de todos ellos), le sigue la de armar hasta los dientes a la población, y a ellas las aseveraciones de que este país está roto y en manos de independentistas y terroristas, o que hay que huir de lo que ocurre en Nueva York, donde se abortan a las criaturas después de haber nacido. Un catálogo de desvaríos como nunca vimos que habla bien a las claras de la calidad de nuestra clase política y de la consideración que guarda hacia quienes los subvencionan. Por no hablar de las mentiras que, a sabiendas, nos lanzan cada mañana sin rubor y, algunas de las cuales, con el paso del tiempo se hacen dogma de fe.

Y tan atareados están en superar al rival en esa carrera de disparates que no dejaron tiempo para hablarnos de cómo acabar con el paro y la desigualdad; la cultura, las pensiones, la educación y la sanidad; de la nueva recesión que nos vaticinan, de la vivienda o del medio ambiente. Ya no digamos de la corrupción y de cómo acabar con ella. Por lo visto, son asuntos de menor calado que estos superdotados no consideran de interés para nuestro futuro.

Con estos mimbres, vamos a conformar el nuevo Parlamento. Bueno, con estos y con unos diputados entre los que hay corruptos, condenados, imputados, agresores y participantes en tiroteos de venganza. Esto es lo que tenemos por delante. Un panorama tan disparatado como está siendo esta precampaña. Pero tremendamente preocupante.