Tiempos de-votos y de-bates


Exótica campaña, en la que se mezclan votos y devotos. Para Sánchez, esto era un paseo militar, el sueño de todo Abascal, hasta que irrumpió la Junta Electoral. Es como si el líder del PSOE quisiera demostrar que él también sabe meterse en charcos: enorme feo a las teles y a sus audiencias con derecho a voto. Quién sabe cómo acabará el haz que pase, pero esto es lo que está pasando: Sánchez oxigena a un presunto muerto, el PP, y a dos heridos de muerte, Ciudadanos y Podemos. Muy Semana Santa. Qué sería de ella sin su Domingo de Resurrección. El predebate está siendo más de-bate de béisbol que otra cosa. Veremos si le renta a Casado, estridente bateador verbal. Entre devotos y debates, al triunfalista PSOE la semana se le está haciendo larga, de crucifixión. La terminó de alargar Sánchez el preso, presunto sedicioso, de campaña entre rejas, y con bandera de España y foto del rey de fondo. Como un vampiro ante una ristra de ajos. Raro que no se le irritasen los ojos. Sánchez el preso está convencido de que Sánchez el libre autorizará un referendo en Cataluña. Al preso se le ve el plumero. En realidad, lo que quiere es que gane Vox.

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