Los tiradores de Las Piraguas cumplen 25 años

OPINIÓN

06 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Pocos acontecimientos habrá con tanta capacidad evolutiva y tan altas dosis de creatividad artesana como el Descenso Internacional del Sella o Fiesta de Les Piragües. Porque en sus casi noventa años de historia, muchas ideas, inventos e ilusiones han ido dibujando esta fiesta y esta prueba deportiva, que cada año nos sorprende con novedades inusitadas, aunque sin perder su esencia de pasión eminentemente asturiana.

El año 2019 no es una excepción en la vorágine conmemorativa e innovadora del Descenso del Sella: se cumplen 25 años de la existencia de los cepos manuales utilizados para dar la salida de esta prueba, y por tanto de la aparición de la figura de los tiradores, en la dilatada y rica historia de Las Piraguas.

Hubo un momento en la vida de esta prueba, en el que su ya histórico y carismático presidente, Emilio Llamedo, comenzó a plantearse la búsqueda de una fórmula que diese una mayor precisión técnica a la salida. Y así fue como dándole vueltas a la cabeza, uno de sus más íntimos amigos y fiel colaborador, Miguel Angel Pérez Aller - popularmente conocido en el ambiente de piraguas como Miguel Angel, «el de Camangu» - le propuso el invento de los cepos manuales, como una fórmula efectiva para que las palas de los miles de deportistas estuvieran «prisioneras», hasta que el semáforo de salida se pusiera en color verde.