Horas extras


Es una buena idea que se obligue a fichar en el trabajo, y sabemos que lo es porque hay muchos empresarios y medios de comunicación a los que no les parece bien. Es decir, hay empresarios que probablemente están robando a sus trabajadores y hay medios que lo ven bien, y esto de andar fichando es subvertir el Orden Divino que tanto esfuerzo cuesta preservar y proteger de las garras del anarcocomunismo desnaturalizante.

Cualquier respiro, cualquier resquicio, cualquier luz al final del túnel, por muy tenue que sea, que beneficie al trabajador por cuenta ajena, es tomado en este país automáticamente y en general sin evidencia alguna que lo respalde, como un ataque a la economía. Hemos vivido una campaña electoral centrada en esa región española que usted ya sabe y a la que hay que tratar entre algodones porque si no se enfadan, y el trabajo, que junto con la vivienda son los principales problemas de este país, ha pasado de refilón o directamente no ha pasado. Si alguien desde fuera vio la campaña, le habrá quedado claro qué es España y cuáles son sus problemas: este es un país de ricos herederos que tienen que pagar abusivos impuestos por sus herencias, un país en el que solo hay autónomos (empresarios, no tu primo el del bar), un engendro llamado «clases medias y trabajadoras», y emprendedores. En la campaña electoral los trabajadores por cuenta ajena no existieron salvo en momentos puntuales. Así de simple.

En toda mi vida laboral no he conocido a ningún empresario que respete los derechos de los trabajadores. Ninguno. Todos los curritos hemos sufrido los efectos del empresariado español y todos conocemos docenas de personas que en algún momento han sufrido las prácticas delincuenciales de algún empresario. El fraude laboral en este país es un mal endémico, como lo es el desempleo. Es algo generalizado. Masivo.

Para solucionar esto, aunque en realidad solo se pretende facilitar las cosas a las empresas, se plantean periódicamente soluciones universales: mochila austriaca, contrato único. No es más que pensamiento mágico, ninguna de estas cosas va a solucionar la precariedad ni va a frenar el desempleo, pero estas soluciones se presentan cual bálsamo de Fierabrás y son las que enamoran a la derecha. Porque obligar a los empresarios a que cumplan la ley como el resto de los mortales es atacar la economía, de lo que podemos extraer que algunos consideran que las leyes están por debajo de esa pseudociencia que ha ocupado el lugar de Dios. Algo tan nimio como obligar a una clase empresarial cateta y sin escrúpulos a registrar correctamente las horas de trabajo es un ataque a la libertad. Obligar a quienes no pagan horas extras a pagarlas y dejar de robar al trabajador es un perjuicio a la nación. Es normal, lógico y deseable robar al obrero. La costumbre ha hecho que este robo se contemple con normalidad. Es lo que hay. Es la Naturaleza. Como los terremotos y las inundaciones.

Tags
Comentarios

Horas extras