Cálculo político sin sentido de Estado


Rivera se aferra al no es no; Iglesias, a «sus» ministerios; Sánchez ya piensa en elecciones; y Casado se mantiene en un estudiado segundo plano. Puro cálculo político. Nulo sentido de Estado. La estrategia del líder naranja es clara: liderar en el futuro el bloque de la derecha como única vía para llegar a ser presidente del Gobierno. Por ello, le vendría muy bien que Sánchez fuera investido con la abstención de ERC y Bildu, para poder echárselo en cara durante toda la legislatura y desgastarlo. No le importan ni la estabilidad del país ni la posibilidad de convertir a los independentistas en irrelevantes para la gobernabilidad. Cordón sanitario a la socialdemocracia y pactos vergonzantes con la ultraderecha. Para Iglesias, ser vicepresidente o ministro es vital. Le daría un papel protagonista pese a los últimos desastres electorales y le aseguraría un liderazgo en Podemos que debería estar en cuestión. Y con Íñigo Errejón, que vapuleó a su candidata en Madrid, como seria amenaza en el horizonte. Por su parte, Sánchez mantiene su órdago: o le facilitan la investidura sin prácticamente moverse o habrá nuevas elecciones, con las encuestas (no solo la del CIS) a favor. Esa apuesta es cada vez más verosímil. De hecho, el presidente en funciones está preparando ese escenario paso a paso, culpabilizando a los demás de una posible repetición electoral. Su planteamiento es: si es investido con sus condiciones, bien; si no lo es, también, porque está convencido de que aumentaría sus escaños a costa de Unidos Podemos y Ciudadanos. No es extraño que con este panorama más del 32 % de la ciudadanía considere que los políticos son el segundo mayor problema del país.

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