Ana Patricia (y otros vampiros)


Por el aturdimiento al que llevan sus éxitos, Ana Patricia (Botín-botín) sería la candidata de ensueño para el hipotético cargo de Alta Representante del Capital para la Península Ibérica, Hispanoamérica y Tierras Vírgenes. Cuenta con tan cuidados, finos y puntiagudos colmillos que incluso las yugulares altamente calcificadas son penetradas con la misma facilidad que el aguijón del insecto desflora a la tierna flor.

Aparte del banco flamígero, los negocios de esta vampiresa se diversifican como las raíces del eucalipto, que dejan sedienta a la tierra circundante. Ejemplo diversificador: el seguro del hogar. Usted lo contrata con Generali Seguros (no le hablan en italiano: no deje de contratarlo por eso) y se le estropea el tapón-pulsador del lavamanos; les llama y le dicen que esa reparación no entra en el apartado de Fontanería (como tampoco, por obvio, en el Eléctrico o el Catastrófico --ah, ni en el que titulan, con aguda sinceridad española, Chapuzas, que incluye dos birrias anuales, número cuasi infinito que usted todavía mantiene a cero--, y es entonces cuando es posible que exclame: «¡pero qué boludo seguro he firmado!»).

Parece razonable también que usted interrogue: cómo es posible, es un taponcito, pequeñito y nada agresivo, y le responden que sí, que es posible, y fin de la conversación. Si recapacita, o se enerva, y les envía un correo, no recibirá respuesta y, por descontado, no le llamarán para que «valore la calidad del servicio». La cuestión de la valoración, extendida entre el Capital, es una genialidad: el consumidor hace la función de control del personal gratuitamente, ahorrándose él (el Capital) costes de seguimiento y vigilancia de las chicas del teléfono. A las del Santander les es imposible coger el teléfono antes de veintitantos o treinta y tantos minutos (y con suerte: llame al 915123123, a modo de test para saber qué cantidad de paciencia posee usted), porque, Ana Patricia, ¿cuántas contratadas tiene con las nalgas selladas a las sillas y cuántas llamadas reciben al día? Y ya que estamos preguntones, Ana Patricia, ¿todavía le duran las risotadas de la estrategia de la Cuenta 123, que, mordisco a mordisco, la ha dejado en la Cuenta -123? Y con la palabreja «Digilosofía», ¿cuánta sangre se ha tragado a costa de la ya desnutrida Filosofía en su travesía por la supermegaera digi?

Al lado de los vampiros financieros, aparecen los políticos. El más sanguinario es el expolio a las arcas públicas catalanas y españolas por el desvío de cantidades ya incalculables derivado del terrorismo racial que va de Pujol a Torra, en un círculo que reúne a Mas y Puigdemont y a la violencia globalizadora de los paraetarras de los CDR, ANC, Ómnium, la CUP y Arrán, alcaldes y corporaciones, urbanitas y aldeanos corrientes y molientes que sienten el palpitar de la sangre que Cristo les transfundió por mediación del Espíritu Santo, o de Belcebú, que para el caso tanto monta. Así, y es un charquito en el océano, los tres máximos responsables de los medios de masas deontológicos públicos, la Corporación, TV3 y Cataluña Radio, tienen una retribución por su fidelidad cercana al medio millón de euros, que se dobla con las retribuciones de los consejeros.

Y luego están los vampiros, sobremanera socialista y populares, que han convocado los primeros plenos municipales para adjudicarse sueldos de escarnio. El del PP de Pilar de la Horadada (Alicante), un 160%, que, no obstante, palidece con el del socialista de Sevilla, que, con un aumento del 33%, pasa a embolsarse cerca de 85.000 euros anuales, más que el inquilino de La Moncloa, aunque mirado desde otro ángulo tampoco es para tanto, porque el Roger Torrent del Parlamento neonazi lo duplica, y excede en unos 6.000 al de Pedro Sánchez el de la directora de la política lingüística del Reich Catalonia. Esto, traducido a la pirámide social de la India, sitúa a Sánchez entre los parias.

Pero sigamos con historietas vampíricas locales. El nuevo regidor popular de Málaga sobrepasará los 78. 000 euros, en una bacanal en la que los concejales con responsabilidad tendrán un premio de más de 66.000, y el concejal más raso, unos 45.000. Asturias, como grandona que se dice, los deliciosos glóbulos rojos se sorben con glotonería. En Oviedo protestaron los del PSOE, angelitos ellos, que sus compadres de Móstoles (82.000) y Huelva (70.000) habitan otros celestiales reinos.

(Esta noche volveré a ver el Nosferatu de 1922).

Valora este artículo

5 votos
Comentarios

Ana Patricia (y otros vampiros)