La provocación


Siempre que puedo sigo el programa satírico «Polònia», que emite cada jueves TV3, porque creo que tiene un humor muy inteligente y «da palos» a todos los representantes políticos. Desde hace un tiempo hay «gags» sobre Inés Arrimadas que la tildan de provocadora y de sacar tajada de situaciones de conflicto. Quizás lo ocurrido el pasado sábado en Madrid haya podido cambiar algunas percepciones sobre la estrategia de Ciudadanos y concretamente sobre esta mujer. De cara a la galería hacen creer que defienden un modelo de sociedad que no se corresponde con lo que opina la extrema derecha (que lamentablemente ha pasado a ser su socio en prácticamente toda España, aunque haya tensiones como en Madrid y en Murcia), pero de puertas adentro ha quedado descubierto que ven como una estrategia la notoriedad que les da ir de víctimas. 

Ya lo hicieron en Cataluña quitando lazos amarillos, en Alsasua y en Rentería «defendiendo» la unidad de España y a la Guardia Civil y en Madrid el 8 de marzo y en el desfile del Orgullo LGTBI lo que entienden por ‘igualdad’. Juegan con el discurso de tener la «libertad» de estar donde les apetece y a la vez buscan cuanto más conflicto mejor para aparecer en los medios. Son como pirómanos intentando apagar un incendio. En sus argumentos también dicen que como personas que están siendo insultadas no pueden estar callados aguantando el tipo, pero hay fotógrafos que captaron el pasado sábado a Arrimadas en una actitud muy chulesca con los manifestantes, y no han sido pocos los medios de comunicación que han contado cómo Ciudadanos hizo caso omiso a las recomendaciones de la Policía Nacional para evitar incidentes. 

La verdad es que Ciudadanos se encuentra en una situación muy complicada. Primero, su apuesta por los independientes como Manuel Valls resultó un fracaso; luego, las continuas dimisiones de quienes eran poco menos que los fundadores de la formación naranja (descontentos con la deriva de Rivera); y por último, estos espectáculos para salir en la televisión a través de la provocación. Nunca he creído en esta forma de hacer las cosas. Se puede ser muy crítico, pero para ello hay que saber utilizar bien las palabras y los argumentos sólidos. Ciudadanos ha encontrado una manera de hacer «política espectáculo» con la que imagino que verán posible sacar rédito electoral, pero que no se confíen porque se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

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