La interesada subjetividad de cierta izquierda griega (y española) en el balance del resultado electoral

OPINIÓN

22 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El resultado electoral de la fuerza populista de izquierdas griega SYRIZA, tiene muchas similitudes con el resultado de la fuerza política de la izquierda española Unidas Podemos, pero más por las causas que por los votos y más que por las causas económicas, por los celos políticos que causan el dogmatismo y el oportunismo sectario en las filas de la izquierda, ajenos a la realidad política, social y económica global.

Recordemos que el mal resultado de Unidas Podemos, que no su derrota ni anulación política como fuerza populista de izquierdas reformista, fue motivada más allá de sus tremendas debilidades y errores, por las traiciones, sectarismos y oportunismos internos, como así valoramos los círculos comunistas en el blog Puntorojo todo ello bien lucido por la oligarquía mediática en todos los medios privados y públicos y coreados por la cúpula y cuadros institucionales del PSOE, imbuidos en su idea neoliberal de la competitividad política. Similar proceso vive su opción gemela en Grecia y para hacer las cuentas, solo es necesario partir de los fríos datos electorales sin añadiduras de subjetividades que los encubran.

En España, Unidas Podemos combatió la división interna apoyada y financiada mediáticamente de los secesionistas identitarios catalanes, mezcla de trotskistas y nacionalistas, tanto de los de dentro como los de fuera ya escindidos, tanto en IU, como en Podemos, como en Común. Contra las corrientes neoliberales internas dirigidas por Llamazares en IU, Errejón en Podemos, Carmena en las confluencias, Compromís en el País Valenciano o en la Marea gallega y así, en otras comunidades que priorizan las identidades por encima de las de clase o pueblo, como en Andalucía o Asturias entre otras. El resultado para Unidas Podemos malo, pero suficiente ante tamaña embestida de la oligarquía financiera y sus aliados del oportunismo neoliberal progresista. En España pinta poco la izquierda dogmática y sectaria en los resultados finales, aunque siempre ayuda un poco al enemigo principal a combatir.