Error sin perdón


Tres meses después del 28 de abril seguimos con un gobierno en funciones. Ayer volvió a truncarse una investidura de Pedro Sánchez por culpa de Podemos. Si hace tres años podían argumentar que no querían unir su fuerza a Ciudadanos (cuestión que entendí perfectamente) y que las encuestas no hablaban de otra cosa que del sorpasso que se produciría en caso de repetición electoral (y los comicios se volvieron a celebrar, pero el PSOE siguió por delante del partido de Pablo Iglesias), ayer no había peros que valieran para que la izquierda no se pusiera de acuerdo.

Coincido con Gabriel Rufián al señalar tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias de que se arrepentirían. Es un error sin perdón que creo que deja a la izquierda en muy mal lugar. Quizás si estuviera dentro de las negociaciones podría entender algunas cosas, pero desde el lado en el que me encuentro, comparto con asombro y decepción que ayer Pedro Sánchez no fuera investido Presidente del Gobierno. Un nuevo capítulo de fracaso para la izquierda, y particularmente la española, que parece no comprender que a quienes únicamente alegraron son a los que se sitúan en el espectro ideológico de derechas.

Nadie tiene que sentirse humillado, porque ambas partes fueron cediendo en sus pretensiones iniciales, pero es lógico que en un ambiente de desconfianza Pedro Sánchez no puede rodearse de ministros que le hagan la cama. La lealtad y la unidad de acción es fundamental para que un gobierno no fracase. Ayer vinos al PSOE solo, defendiendo a su candidato, porque Unidas Podemos prefirió por segunda vez agonizar a este país a que no salga adelante un ejecutivo progresista. Precisamente cuando la gente necesita más que nunca de la política para solucionar sus problemas nos encontramos con un muro desde la propia izquierda. Si no hay grandes diferencias ideológicas ha quedado claro que el problema ha estado en los sillones. Las competencias pueden ser muy importantes de cara a vender a tu electorado que has hecho un buen trabajo, pero Unidas Podemos se confunde cuando se autodeclara como la pureza de la izquierda. No, el partido que ha cambiado este país tiene 140 años y es el PSOE, no uno que nació hace cinco años y debería estar satisfecho con su presencia en las instituciones y su cometido no puede ser otro que ser útil para la sociedad.

No confío mucho en que se vaya a revertir esta situación de bloqueo, así que me coloco ya más en la idea de elecciones otra vez en noviembre. Supongo que la abstención podrá ser histórica a menos que se vuelva a despertar el miedo a que la ultraderecha llegue a La Moncloa. Es un error que la izquierda no se entienda, pero lo es todavía más quedándose en casa y permitir que PP, Ciudadanos y Vox sumen. Igual después de las vacaciones se despejarán muchas dudas, aunque a ver en qué queda la cosa en La Rioja, en la Comunidad de Madrid y en Cataluña, que por ahora seguimos sin tenerlo nada claro.

Comentarios

Error sin perdón