¿El primer pago al PNV por su apoyo a Sánchez en Madrid?

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira SIN COBERTURA

OPINIÓN

La socialista María Chivite, nueva presidenta de Navarra gracias a la abstención de Bildu
La socialista María Chivite, nueva presidenta de Navarra gracias a la abstención de Bildu David Domench | Europa Press

03 ago 2019 . Actualizado a las 08:47 h.

El PNV representa la esencia del pactismo. Independentistas de Pajares hacia el norte, saben que un Gobierno débil es la mejor forma de aumentar la tajada económica. Sus seis diputados son una máquina de generar ingresos para una de las comunidades más ricas de España, que compite dopada con su régimen fiscal y que goza de unos altísimos niveles de autonomía.

Navarra es el patio de atrás particular de ese PNV que poco a poco ha ido asentándose como el partido de referencia en esa comunidad. Para vencer las reticencias de los navarros, el PNV disfrazó su marca y no paró de crecer desde el final del terrorismo etarra. Primero se camufló entre el marasmo de siglas de Nafarroa Bai (Navarra sí), una especie de En Marea local que lideraba el propio PNV, pero que incluía a los exbatasunos de Aralar, Eusko Alkartasuna y un sinfín de pequeños partidos de la órbita secesionista.

El experimento saltó por los aires en el 2014 porque la facción más próxima al PNV acusó a algunos de sus socios de coquetear más de la cuenta con Bildu en el Ayuntamiento de Pamplona. El resultado fue una escisión y una refundación bajo el nombre de Geroa Bai (Sí al futuro) en la que seguía el PNV con el barniz local de Atarrabia Taldea y Zabaltzen.