Lucha abierta por la hegemonía

Xosé Carlos Arias
Xosé Carlos Arias VALOR Y PRECIO

OPINIÓN

Kevin Lamarque | Reuters

07 ago 2019 . Actualizado a las 09:06 h.

A medida que avanzan los meses, el escenario de un enfrentamiento económico abierto entre Estados Unidos y China se va haciendo cada vez más verosímil. Las decisiones de política proteccionista agresiva se hacen más y más visibles, sobre todo por parte norteamericana (no en balde su principal responsable es Peter Navarro, un confeso enemigo del libre comercio). Durante todo este tiempo ha dado la impresión de que detrás de la subida de aranceles había simples estrategias negociadoras muy fuertes, en relación con la firma de un nuevo tratado comercial entre las dos potencias; pero ahora ese tratado parece algo lejano y muy poco probable a corto y medio plazo, por lo que es difícil no pensar que las nuevas e importantes cargas arancelarias han venido para quedarse.

El gran problema de las estrategias proteccionistas, sobre todo en sus manifestaciones mas agresivas (es decir, cuando buscan mejorar la economía propia empobreciendo al vecino) es que más tarde o más temprano los países afectados reaccionen con decisiones parecidas a las de los primeros, lo que lleva aparejado un efecto bumerán sobre aquellos. Al final todos los participantes resultan perdedores. También los países terceros, aquellos que inicialmente se mantuvieron al margen de la batalla, pues para cualquier economía con un cierto grado de internacionalización será imposible sustraerse a las tendencias contractivas generales.

La historia está llena de episodios de esas espirales funestas que a todos perjudican, siendo el más dramático sin duda el que ocurrió durante la Gran Depresión de los años 30. Pues bien, todo indica que la actual manipulación del tipo de cambio de su moneda por parte de las autoridades chinas ha de ser interpretado en esa clave: como una respuesta a la ofensiva arancelaria norteamericana, en una muestra muy clara de devaluación competitiva. Es verdad que para el Gobierno chino recurrir a ese tipo de prácticas es algo habitual desde hace años, pero ahora ello ha tomado forma de una manera más visible y radical.

Se va configurando así un verdadero y muy peligroso bucle entre guerra comercial y guerra de divisas, en el que están involucradas las dos principales potencias económicas, lo que trae consigo un evidente potencial desestabilizador sobre la economía mundial. Algo que llega además en un pésimo momento, cuando se multiplican los signos de una fuerte desaceleración global. No es extraño que los mercados financieros estén reaccionando ante todo ello con una cierta histeria.

Al fondo de ese escenario conflictivo está la que podemos considerar, con una perspectiva de futuro, como la madre de todas las batallas económicas: la tecnológica. Episodios como el de Huawei no son sino las primeras maniobras para ir fijando posiciones en lo que se adivina ya como uno de los fenómenos cruciales para la economía mundial de las próximas décadas: la lucha descarnada de chinos y norteamericanos por la hegemonía.