Triángulo fiscal


El País Vasco, fueros; Cataluña, «nos roba»; Madrid, exención fiscal: esta es la realidad de España. ¿Esta es la igualdad? Así está la realidad de este país, ¿tendrá algún día arreglo? ¿O cada vez será peor? Mal estamos. No se duda ni por altos o bajos, ricos o pobres. Cada uno habla según va su bolsillo.

Más hay situaciones, momentos, hechos que no tienen otra explicación a no ser que admitamos que todos somos españoles, pero que si no hay castas como en la India, sí hay diferencias en el salario, sí hay diferencias sociales. Sí, hay categorías sociales.

Hace unos días ante el micrófono de un periodista al señor Igor Esteban, portavoz del PNV, quería ponerse una medalla de comprensión e igualdad: «Todos somos españoles. Todos navegamos en el mismo barco». Y el piloto rojo de la igualdad me avisa: Miguel, tiene razón, pero unos navegan en camarote y muchos en la bodega de la misma embarcación. Sí, señor Esteban, todos vamos en el mismo barco, pero no todos en la misma condición.

Madrid. Madrid, capital de España. Sede del estadio Bernabeu, Moncloa, museo del Prado, Tribunal Supremo y un largo etcétera. Tan largo como la distancia que media entre el kilómetro cero de la puerta del Sol y Algeciras, La Junquera, A Coruña o cualquier otro punto geográfico que configuran los puntos cardinales. Y, qué casualidad, celebradas las elecciones de segunda categoría: autonómicas y municipales, había que formar gobierno. Al no haber mayoría, los pactos se convertían en única solución y la candidata a la autonomía madrileña, lo tenía claro: «Bajamos los impuestos, y se acabó la rabia».

Qué fácil es vender este humo desde Madrid. Lo tiene todo. Toda fuente de ingresos por sus privilegios de capitalidad. Y las otras regiones que solo tienen marginalidad, ¿qué? ¿No sé sentirán discriminados? ¿Qué tipo de ciudadanos se considerarán? ¿En qué categoría juega su equipo?

Volvemos a las categorías, las escalas, las diferencias: la desigualdad. No, no somos iguales ante la ley. La ley en acción, en la práctica, la de la realidad. ¿La del papel? ¿De qué sirven, a veces los papeles? Tinta mojada, efectividad nula.

La otra pata del triángulo. Qué decir de los que se sienten ofendidos y elevan a categoría la soflama: «España, nos roba». Robar, robar, robar. Algunos son maestros en esta profesión. Me gustaría que de una vez por todas se considera de facto a Cataluña como un territorio más de España, sin privilegios de ningún tipo y con la aportación al erario en las mismas condiciones que los demás. Precisamente los demás somos los paganini. Los que no tenemos privilegios de ningún tipo, los que estamos acosados por abajo, arriba, derecha e izquierda. Precisamente, los que no pertenecemos a ese triángulo equilátero privilegiado. Los del cuadrado, pentágono o cualquier otra figura geométrica: somos los demás.

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