¿Volver atrás?


Lamento estar viviendo un momento en el que parece que vamos hacia atrás en cosas que creía que ya nadie las ponía en duda, pero esta semana han sido noticia dos hechos que considero deberían estar superados y aceptados por todos, independientemente de las ideas y de los posicionamientos políticos, pero en cambio parece que no están tan asimilados como pensaba.

El primero a comentar es un evento religioso. Sí, a estas alturas, todavía no hemos logrado separar el papel de la iglesia católica con el de una institución democrática. El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, a través del departamento de Protocolo, envió (por segunda vez en este mandato) una nota a los grupos municipales para organizar la asistencia a una misa (celebrada el pasado martes 6, con motivo del día de San Salvador) solicitando conocer cuántos concejales acudirían para colocarse en unos bancos reservados en la catedral. En declaraciones a la prensa, el primer teniente de alcalde hablaba de «normalizar» las relaciones del consistorio con la iglesia asturiana, cuestión que me hace gracia escuchar, porque lo único que se implantó en el gobierno que dirigió el compañero Wenceslao López fue la neutralidad religiosa de la corporación. Nadie dejó de hablar, ni de acordar lo que fuera con los representantes eclesiásticos, y como es obvio en un país libre, a nadie se le juzgó por asistir a esas misas representándose a sí mismo, como un ciudadano más. Lamentablemente el PP y Ciudadanos utilizan mal su posición institucional porque la manera en la que acuden a las misas es en virtud de representantes del pueblo de Oviedo/Uviéu, que como nadie durará, es una ciudadanía plural y los hay que son católicos y los hay que no, por lo que no se entiende que estén en virtud de concejales (incumpliendo a mi juicio el deber que nos exige la Constitución).

Otra metedura de pata, y que parece que no van a rectificar, es la campaña de la Junta de Andalucía sobre terrorismo machista. En las imágenes expuestas en vídeos y carteles salen mujeres sonrientes, donde «violencia de género» no aparece (en su lugar está «malos tratos») y esas mujeres (todas ellas son modelos) además se pueden encontrar en un banco de imágenes que ya se utilizaron para otras campañas publicitarias. Suena triste tener que dar pasos atrás ante un drama que sigue creciendo, que sigue incrementándose no solo en asesinatos, sino que cada vez más «manadas» actúan en diferentes partes de España (tristísima y preocupante realidad), y aunque lo más importante para luchar contra esta lacra es aportar financiación y medios suficientes, las campañas de concienciación también son elementales y no pueden esconder u obviar cómo se llaman las cosas.

El PP y Ciudadanos, y Vox en alguna medida, están claramente posicionados en ir hacia atrás y me preocupa como habitante de este país que la derecha no acepte la neutralidad del Estado frente a las confesiones religiosas y la existencia de la violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo. ¿Volvemos para atrás? Ojalá no.

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