Libros de historia


La conciencia cívica se engendra en un libro de historia. Pero en uno concreto. Exactamente en aquel libro de historia que ni antes ni después de la muerte de Franco explicaba con rigor qué había pasado en el entorno de la nebulosa trágica del 36. Ese manual inconcluso no existió para quienes nacimos antes de 1975 pero tampoco para quienes lo hicieron después. Explicaciones precisas de un relato como el que el viernes avanzó el Boletín Oficial del Estado con la publicación de los nombres de españoles exterminados en los campos de concentración nazis son en realidad una tardía exclusiva para muchos por aquí, en concreto para todos los que desconocían que Franco y su Serrano Suñer trataron como basura social a quienes habían huido de la guerra a Francia, enrolados de pronto en un tren hacia la nada de Mauthausen. Un plan perfecto. Esta, como otras, ha sido una realidad hurtada a generaciones de colegiales que nunca llegamos a un capítulo del manual de historia para el que nunca había tiempo. Y sin esas páginas del libro que nos tenía que haber contado tantas cosas de lo que fuimos, muchos españoles se quedaron en el basurero del tiempo, pero nosotros nos quedamos sin armas ni conciencia cívica para cerrar con justicia una etapa. Por eso siguen faltando recursos de normalidad colectiva para abordar aquello sin que se convierta en una cuestión personal o ideológica, cuando es pura consecuencia democrática. Y por eso una publicación del año 2019 es una exclusiva, porque muchos todavía no sabían que Magín Pérez, de Sarreaus, y otros tantos murieron en Mauthausen porque alguien los envió allí. A veces los boletines oficiales son los mejores libros de historia.

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