Trump y la reclusión de los niños

Manuel Fernández Blanco
Manuel Fernández Blanco LOS SÍNTOMAS DE LA CIVILIZACIÓN

OPINIÓN

SHAWN THEW

25 ago 2019 . Actualizado a las 09:45 h.

La seguridad fundamental de un niño, especialmente durante la primera infancia, depende del vínculo que establece con sus padres, o con quienes cumplen con la función parental. Los niños necesitan pensar que sus progenitores son omnipotentes, y que pueden preservarlos de cualquier peligro o resolverles cualquier necesidad. ¿Qué consecuencias anímicas puede tener, en niños y adolescentes, encontrarse recluidos con sus padres en un centro de detención por un período de tiempo no limitado? La incertidumbre angustiosa que esta situación introduce en la dinámica familiar se transmitirá inevitablemente a los menores que verán roto su sentimiento de seguridad. La reclusión hace surgir la figura de un otro inquietante, del que no se sabe bien qué decidirá sobre el niño y su familia. Estos posibles efectos traumáticos pueden prolongarse en el tiempo.

Decididamente, Trump parece insensible a muchas manifestaciones del dolor humano. Pero es especialmente llamativo que no retroceda tampoco ante el sufrimiento infantil. La indefensión y necesidad de protección de un niño suele despertar una respuesta de ternura y amparo en casi cualquier adulto.

No es este el caso del actual presidente de EE.UU. La iniciativa de su Gobierno de modificar el conocido como Acuerdo Flores, que impedía retener a las familias inmigrantes con menores más de 20 días en un centro de detención, dejando sin límite temporal la reclusión, no es la mayor manifestación de Trump de insensibilidad ante el dolor infantil. Hubo más.