La seguridad


La seguridad. Qué gran coartada suele ser la seguridad. El confort tiende a volvernos miedosos y conservadores, y también racistas y clasistas. Existe un neologismo reciente acuñado en 1990 por la filósofa Adela Cortina, «aporafobia», ese miedo al pobre, al indigente; ese respingo ante el desahuciado, quizás porque nos recuerda que todos lo podemos ser.

La publicidad. Produce un efecto incómodo esa campaña para vender alarmas. El tono sombrío de los locutores que dramatizan el miedo preventivo a ser asaltados en una de las sociedades más seguras del mundo. Van sembrando la sensación de que somos frágiles y debemos defendernos de un enemigo desconocido y violento que acecha ahí afuera dispuesto a arrebatarnos lo que tenemos, somos y nos merecemos.

Crisis de seguridad. Barcelona ha dejado de ser noticia por el procés o la invasión turística y ahora lo es por la violencia callejera. Cayetana Álvarez de Toledo utiliza un bulo de esa fuente infalible de información veraz que es Forocoches para darle dimensión apocalíptica a la situación. La gestión del miedo de los ciudadanos nunca es inocente.

Cifras. Cuarenta y siete personas han sido asesinadas en Barcelona en lo que va de año en actos callejeros violentos, más que en todo el 2018. La situación no debe ser descuidada y urge explicar por qué aumenta la inseguridad y cómo hay que actuar en una ciudad que es la décimo tercera más segura del mundo. Pero hay otras cifras: 40 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas.

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