¿Qué mató a Blanca Fernández Ochoa?


Hay muchas teorías sobre el parentesco entre hechos, realidad y verdad. Alguna muy interesante dice que los hechos son lo que conocemos de manera objetiva. Blanca Fernández Ochoa apareció muerta en el paraje más hermoso de su sierra favorita: Cercedilla. La realidad se irá clarificando y sería lo que configuran los hechos: algo pasaba en la vida o en la no vida que llevaba Blanca. Su familia dice de puertas afuera que «estaba fenomenal». Pero los hechos no nos llevan hacia ese cuento de hadas. Pero es que, detrás de hechos y realidad, está siempre la verdad, que es lo más difícil de atrapar y de concluir. El ser humano es muy complejo. La verdad es muchas veces lo que no nos atrevemos a decir en voz alta, el daño que hace callarse el dolor de la mente que en esta sociedad está estigmatizado. Uno cuenta una enfermedad del cuerpo, pero tiene miedo a contarle al mundo que su cabeza no puede más.

El diario El Mundo publicó que un antipsicótico de primera generación que ya no se receta mucho fue la causa del adiós de Blanca, lo que llevaría a una muerte voluntaria, si no hay sorpresas. La autopsia aportará luz, pero seguirá habiendo zonas oscuras. No existe la persona de una sola cara. Sobre todo si está expuesta a los medios. Todos estamos ante el espejo de los que nos rodean. Pero la fama hace que esos espejos se multipliquen hasta el infinito como en la escena final de La dama de Shanghái. ¿Cuál de todas las imágenes que hay de nosotros es el espejo sobre el que debemos disparar? Las crónicas dicen que la campeona no se sentía campeona porque, aunque mucho mejor esquiadora que su hermano Paco, ella no logró el oro que él sí se colgó al cuello.

Hay señales que indican que Blanca no podía con muchas cosas de su día a día, a pesar de sus dos hijos. La muerte de su hermano de cáncer a la misma edad que se ha ido ella, 56 años, pudo ser una cumbre insalvable. Se cortó el pelo al dos para mostrar su solidaridad con él. En esos detalles está la verdad, lo que importa. Esta sociedad castiga la fragilidad. Y Blanca, también según sus conocidos, era la más frágil de sus ocho hermanos, la de la permanente sonrisa. Exigirse mucho es un desastre. Hay que aceptarse. Blanca creía que le debía algo a este país por no llevarse el oro en Calgary. Para ella no eran suficientes cuatro victorias en pruebas del mundial, 23 podios y un bronce olímpico. Increíble.

El problema es que cada uno tiene su verdad, la que está dentro de su cabeza más allá de medicaciones o de circunstancias, y esa se ha ido para siempre con ella. Especialista en descender sobre esquíes, tal vez decayeron sus fuerzas y lo siguió haciendo en su vida hasta la Peñota y sus amados Siete Picos de la sierra de Cercedilla. «Es mi montaña, mi lugar de refugio. Me calma». Blanco adiós.

José María García critica el trato a Blanca Fernández Ochoa: «No le ha ayudado nadie»

La Voz

El periodista asegura que la exesquiadora pidió trabajo en la Federación «porque estaba en una situación horrible»

El periodista deportivo José María García se mostró crítico con el trato recibido por la ex esquiadora Blanca Fernández Ochoa, tras acudir a su capilla ardiente en la localidad madrileña de Cercedilla. «La semana que viene me voy a extender en consideraciones tremendamente negativas para los dirigentes del deporte español. Blanca no era una más, es la única deportista española con una medalla olímpica en esquí», recalcó.

«Nadie sabe lo que ha pasado esta chica, nadie. No le ha ayudado nadie. Al contrario, le han puesto trabas en su camino los dirigentes. En los Juegos anteriores a ganar el bronce queda primera en la primera manga. Y entre manga y manga un altísimo dirigente del deporte español, que no doy su nombre porque ya no vive, le hace una presión terrible diciendo que no puede caerse, que debe sacar una medalla», aseguró.

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