Basta ya de farsa


Señor Pedro Sánchez: parece que ya ha decidido, usted o su gurú de cabecera, llevarnos a las urnas el 10 de noviembre. Hasta ahora me resistía a creerlo: pensaba que su flirteo con la repetición de elecciones formaba parte de la negociación. Un desiderátum para doblegar la cerviz de sus oponentes. Una posición de máximos, incluido el Gobierno monocolor, que se iría rebajando paulatinamente en el transcurso de las conversaciones con el llamado «socio preferente».

Craso error el mío y terrible equivocación la suya. Desde la investidura fallida no ha habido negociación alguna. Solo plácidas vacaciones, algunas comparecencias de los escuderos para recordar la vigencia del enroque y un surtido de 370 caramelos para endulzar la boca de Pablo Iglesias. Y finalmente, sendas sesiones de espiritismo, a puerta cerrada -nueve horas compartidas por los «equipos negociadores»- o en un Parlamento agónico, para hablar del sexo de los ángeles y matar el tiempo de espera. De negociación, nada: solo una farsa que forma parte de la estrategia electoral.

Meternos en unas nuevas elecciones, las cuartas en cuatro años, supone una grave irresponsabilidad. Significa empujarnos al corazón de la tormenta perfecta, en medio de la marejada que previsiblemente levantará la sentencia del procés y zarandeados por los vientos de recesión económica, todo ello con las manos atadas: sin Gobierno, con las reformas aparcadas y con presupuestos obsoletos.

Bien sé, señor Sánchez, que usted no es el único culpable de la parálisis. Pero que los otros dirigentes sean unos irresponsables, ciertamente en distinta proporción y con argumentos más o menos peregrinos, no lo exime de responsabilidad. Cualquiera de ellos puede pulsar el botón del desbloqueo. También usted. Y si no lo hace, cuando comience el cruce de acusaciones tendrá que explicarnos por qué repetir elecciones es menos malo que formar un Gobierno de coalición con Unidas Podemos.

Y todavía deberá responder a sendas preguntas adicionales. La primera, planteada ayer mismo por el peneuvista Aitor Esteban: ¿Por qué lo que valía hace menos de dos meses ya no vale ahora? La segunda: ¿Para qué servirá el 10-N? Porque, salvo que la fiebre le haga soñar con mayorías absolutas de otros tiempos, dentro de dos meses estaremos igual que hoy. O peor.

Si de los intereses del país, que deberían prevalecer, descendemos a los legítimos intereses del PSOE, le sugiero, señor Sánchez, que encargue dos informes a su gurú de cabecera. El primero, sobre margen de beneficios y riesgos de la repetición electoral. ¿Beneficio máximo? Un puñado de escaños adicionales, insuficientes para conformar una mayoría confortable. Riesgo: batacazo de la izquierda y que la derecha aproveche la segunda oportunidad que se le brinda gratuitamente.

Cuestiones a solventar en el segundo informe: ¿Han valorado el cabreo que se está instalando en el electorado de izquierda? ¿Han calculado sus consecuencias? ¿No perciben que el público de la farsa comienza a patear y considerarse estafado?

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