No, «Élite» no es para niños


Si pronuncias la palabra Élite delante de un niño de entre 13 y 15 años, descubrirás que si aún no la ha visto, lo está deseando. En el segundo caso, te lanzará un dardo tan clásico como inmediato: «La ven todos». «No es para tu edad», acertarás a responder ante la atónita mirada del preadolescente, al que rematarás honrando a tus padres: «Y lo que hagan los demás no me importa». Un golpe de autoridad que durará exactamente lo que tardes en acceder a Netflix para descubrir la edad recomendada de la serie, indicada para mayores de 13 años.

Un poco de contexto. Los protagonistas de Élite tienen entre 16 y 17 años en la ficción. Alumnos del colegio más caro del país, pasan sus noches desfasando entre alcohol, discotecas, drogas, dinero y sexo, mucho sexo. Escenas explícitas, tríos y fiestas sin control son una constante en los capítulos que, por cierto, van dirigidos a un público apenas iniciado y mayoritariamente desconcertado ante la revolución hormonal de su propio cuerpo. No se trata de poner puertas al campo ni de imponer censuras absurdas. Pero quizás debamos dejar de frivolizar con la sexualidad y los excesos, sobre todo cuando el blanco son chavales que creen saberlo todo pero que, en realidad, aún están empezando a descubrir el mundo y a sí mismos. De lo contrario, quizás lo que aprendan sea a rendirse ante los placeres de un poder que no existe y de una fiesta que tan solo les dejará la soledad de la resaca.

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No, «Élite» no es para niños