En Asturies, más responsabilidad

OPINIÓN

Íñigo Errejón, en la asamblea de este jueves en la sede madrileña de UGT
Íñigo Errejón, en la asamblea de este jueves en la sede madrileña de UGT SERGIO PEREZ

29 sep 2019 . Actualizado a las 12:18 h.

La política es una actividad humana que soporta mal los pronósticos de futuro. Las predicciones se topan muchas veces con una realidad líquida, con unas voluntades alejadas del más elemental sentido común y con unos actores menos racionales de lo que nos gustaría. La repetición de las elecciones responde a esa lógica de lo inescrutable. Hace tan solo unos meses nadie hubiera pronosticado una situación como la que estamos viviendo. Las fuerzas del bloque progresista, en un ejercicio de irresponsabilidad, han sido incapaces de alcanzar un acuerdo. Y de esa manera han desatendido lo que era un clamor ciudadano para que se formara un gobierno de progreso, más allá de la fórmula escogida para ello.

No se trata ahora de valorar si las culpas se reparten a partes iguales o si por el contrario hay actores más responsables de lo sucedido que otros. Las formaciones políticas de izquierdas ya han diseñado su propio relato al respecto culpando al otro. Y todo indica que vamos a vivir una campaña electoral repleta de reproches cruzados, lo que abona aún más el terreno para una antipolítica que ya empieza a ser un problema de primer orden en las democracias avanzadas. Un problema que pone una alfombra roja a las fórmulas populistas de extrema derecha.

Ante ese panorama, éramos muchos los que nos veíamos resignados a la abstención o a escoger un voto que nos resultaba en todo caso muy incómodo. La candidatura de Íñigo Errejón y Más País ha tenido la virtud de conjurar ese fenómeno y proporcionará, en las circunscripciones en las que finalmente se presente, una alternativa ilusionante y un proyecto político progresista que nos habla de transformar la realidad en diálogo con la sociedad y sin caer en el maximalismo y el sectarismo al que nos tienen tan acostumbrados los partidos de izquierdas.