Tú, también, Íñigo, hijo mío


El que erró es Pablo Iglesias, el profeta, no Errejón, el que le llevaba el agua al profeta. Un principio del liderazgo es cuidar a los tuyos, mimarlos. Hay dos tipos de líderes: el que solo manda él y el que quiere a los mejores a su alrededor y delega, el que trabaja en equipo. Seguro que ustedes tienen claro que el señor de Galapagar es el fenotipo macho alfa y no delega ni la elección de un boli. Un ejemplo en positivo de la empresa es Amancio Ortega que supo atraer a Pablo Isla y darle todo el justo protagonismo. Al revés, Iglesias fue agotando a los camaradas de la famosa foto cuando en Podemos se creía en el asalto a los cielos. Primero los marginó, después los fumigó y más tarde los extinguió, como dinosaurios. No contaba Pablo con que su escudero, su Crispín, Íñigo volviese como zombi (Walking dead) del destierro que decretó para él. La venganza se sirve fría. Los dos primeros navajazos de vuelta fueron con Más Madrid. Ahora llega el plato fuerte, con Más País. ¿Dónde quedó el sorpasso de Podemos al PSOE? El responsable de ir jibarizando a los podemitas es su amado jefe. Cegó vías hasta pronunciar este tú, también, Íñigo, hijo mío. Qué lejos quedan los vientos favorables del 15-M. La desunión trae más desunión. No falla. Un principio de los manuales de coaching o del mítico El arte de la guerra es que algo tan sencillo como mover una mesa se hace mejor entre dos. Y que no hay peor enemigo que el de la misma cuña. Y que nunca emprendas batallas que no vas a ganar. El ego no le dejó aplicar a Iglesias esos mandamientos. Creyó que se fortalecía con su ordeno, mando y hago saber y se debilitaba. Pensó que saltaba lastre, y se cargaba activos. Errejón le ha robado a Compromís y la Chunta Aragonesista y trabaja con Cataluña en Comú, Equo, en Marea y, ojo, palabras mayores, Adelante Andalucía. Esta noche se cierran las coaliciones, pero el golpe puede hacer época. Carpentier habla de la pérdida de tiempo y de placer que es sumirse en sueños eróticos cuando se pueden realizar. Pablo Iglesias tuvo a tiro el poder, pero dejó pasar la bala. Asumió el salvaje veto a su persona de Sánchez, supo hacerse a un lado. Y, cuando tocaba culminar, no lo hizo. Tenía que haber amarrado aquellos ministerios que despreció y que luego fueron rebajados a cargos en organismos en plan rematar al muerto. Ahora la izquierda se fragmenta como le pasó a la derecha. Lo único que se divide en cristales rotos es Podemos. El PSOE saldrá indemne. Le viene de cine esta pelea de críos. Unidas Podemos no se cae, lo tiran, desde la izquierda. La marca PSOE y Sánchez tienen asegurado, grapado, el inmenso voto femenino de este país. La inteligencia y capacidad política de Pablo Iglesias se ha ido diluyendo en sus errores de Narciso, sus pasos perdidos.

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