Trump, de barbaridad en barbaridad

M.ª Carmen González Castro
M.ª Carmen González VUELTA Y VUELTA

OPINIÓN

KEVIN LAMARQUE | reuters

03 oct 2019 . Actualizado a las 09:16 h.

Hace un par de semanas escuché en una comida familiar: «Si yo fuera americano, votaría a Trump». Ante el respingo de los que lo escuchaban, el autor de la frase insistió: «Si yo fuera americano, no europeo». Y lo explicó. La tasa de paro está por debajo del 4 % y el Dow Jones ha subido un 40 % desde que el republicano ganó las elecciones. Bajo el mandato de Donald Trump los estadounidenses tienen más empleo, aunque los salarios no acaban de despegar, y su ahorro crece como la espuma. En la cuna del capitalismo, no se puede pedir más.

Pero más allá de esta prosperidad -que seguramente contribuirá a que gane las elecciones del 2020, pero de la que viene disfrutando el país desde el 2009-, Trump es un político inconcebible hace apenas diez años, un hombre que ha llevado lo políticamente incorrecto al extremo, un ejemplo que ha dado alas a gente como Bolsonaro y Salvini y un modelo que puede ser malinterpretado por muchos ciudadanos.

Trump es un misógino -«las mujeres son gordas, feas y muy perras, sin duda son animales muy desagradables»-, un racista -«los inmigrantes mexicanos son unos violadores y algunos, asumo, son buenas personas»-, no tiene ningún respeto por los derechos humanos -«restablecería el ahogamiento simulado para los sospechosos de terrorismo»-, el cambio climático para él no existe -«el calentamiento global es un invento creado por China para que la economía estadounidense no sea competitiva»- y su visión de los conflictos internacionales es un tanto peculiar ­­­-«el ISIS honra al presidente Obama, él es el fundador del ISIS»-.