No lo duden: a trabajar en pañales


No nos va a quedar otra. Pronto empezarán las no jubilaciones y las no prejubilaciones (unas y otras vienen con razón del júbilo que causan) de los que fuimos protagonistas del baby bum. Los nacidos en los cincuenta y luego los nacidos en los sesenta. Familias todas numerosas. Los que hicieron la reválida y los que luego fuimos a la EGB. Somos demasiados para que el sistema de pensiones no salte por los aires. Pero los políticos lanzados en su bucle electoral prometen hipotéticas subidas. Lo único que nos subirá será el colesterol, el bueno y el malo. ¿Cómo van a pensar ellos en el mañana? El mañana es para usted que lee y yo que escribo. Para los que vamos a trabajar en nuestro coche con cuatrocientos mil kilómetros en el mañanero atasco de hormigas. Para los que no nos queda más remedio que pasar el torno y correr como un ratón sobre la noria para que la actualidad no deje de moverse. Pero hoy estamos bien. El problema, como decía, viene en ese mañana en el que nosotros sí estamos condenados a pensar. Mañana, cuando no tendrán un hijo ni las parejas que quieran, no habrá dinero para que usted se pueda ir a casa a una edad decente. Las empresas harán obras. Donde hoy están las máquinas de café habrá expendedores de pañales. El pañal iguala al ser humano. Se utiliza en los primeros años y en los últimos. Vendremos en buses habilitados. Y aquí estaremos moviéndonos entre las mesas en andadores y yendo a por nuestro pañal a la máquina. Las revisiones médicas de empresa ya no serán necesarias. Nadie las pasará. Y es que los del baby bum tendremos que seguir trabajando hasta los 85 años para que España no se caiga. Los viajes del Imserso serán un anacronismo. Al lado de los polígonos florecerán los tanatorios para que el tránsito sea discreto.

Comentarios

No lo duden: a trabajar en pañales