Señor Grande-Marlaska, ¿es usted la Garganta Profunda?


Señor don Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior:

Bien sabe usted que el reducidísimo grupo de personas de la Audiencia Nacional que investiga la supuesta trama terrorista descubierta en Cataluña por la Guardia Civil está muy, pero que muy cabreada con usted porque no le queda otra opción, por la contundencia de los hechos, que discurrir que desde su Ministerio se filtró a la Cadena Ser (luego recogida por el resto de medios) una parte secreta del sumario en el que aparecen los nombres de Joaquín Torra y Carlos Puigdemont.

Hágase cargo usted de cómo se concatenan los hechos. El magistrado Manuel García Castellón entrega a la Prensa una escueta referencia acerca de los CDR detenidos, sin nombrar a Torra, Puigdemont y a una hermana de este, Montserrat, puntualmente saciada por las ubres de la Generalidad. Su presidente, Pedro Sánchez, le llama desde Nueva York encolerizado porque no había sido informado del alcance de la operación de los agentes judiciales de la Guardia Civil. Usted, a su vez, pone a caldo a los mandos de los agentes. Pero, cabe preguntarse, ¿por qué esos mandos y García Castellón no le habían dado a usted y a Sánchez todos los datos?, ¿no sería acaso porque se arriesgaban a que el Gobierno diese el chivatazo a la Generalidad para no echar más leña al fuego de la rebelión agresiva, no pacífica (ningún nacionalismo es pacífico porque solo tiene opciones empleando la violencia), que dura ya 26 meses?

Usted, señor Grande-Marlaska, está más enterado que yo de la colaboración del PSOE con los insurrectos, porque yo solo sé, por ejemplo, que el PSC pactó la presidencia de la Diputación de Barcelona con JxC para la socialista Nuria Marín y, al poco, la esposa de Puigdemont, Marcela Topor, fue contratada por esa institución con un sueldo de unos 6.000 euros al mes. Hay más ejemplos, pero usted ha de conocer otros de un calado tipo la fosa de las Marianas que se entretejen (symploké, diría Platón) con-formando una trama en la que tiene sentido la cuestión del chivatazo que le estoy planteando.

A continuación, la Audiencia Nacional le envía a usted el sumario, o parte de él; en todo caso, en los papeles que recibe están los nombres de Torra y Puigdemont. Y lo siguiente es la filtración a la Cadena Ser. Habré de suponer que el magistrado García Castellón y sus colaboradores, así como la Guardia Civil, no fueron, digamos, los topos, puesto que incluso llegaron a ocultar al Gobierno las piezas más deseadas, Torra y Puigdemont, bien por su conocimiento de los planes terroristas de los CDR, bien como partícipes de algún modo de tales planes.

Por consiguiente, y siguiendo el rastro de las piedrecitas colocadas en este mágico y surrealista bosque, ¿quién queda?, ¿quién pudo ser? Pues resulta que aparece usted, señor ministro. De ahí la pregunta que formulo en el título: ¿es usted la Garganta Profunda de la Cadena Ser? Si no, ¿sabe quién de su entorno es?, ¿lo está averiguando con denuedo, igual que hizo con el Caso Faisán, el chivatazo que desde el Ministerio del Interior se hizo a Joseba Elosua (presunto miembro de un apéndice extorsionador de ETA y propietario del bar Faisán de Irún) para alertarle de la inminente redada en su local, precisamente por la Policía Nacional? O sea, que usted, señor Grande-Marlaska, cuando era magistrado de la Audiencia Nacional, persiguió a la Garganta Profunda del bar Faisán del Ministerio del Interior del Gobierno de Rodríguez Zapatero, y hoy, siendo usted el titular del mismo Ministerio, o tiene usted un canario en el Paseo de la Castellana, o es usted mismo el pajarillo, o es un tal Mefistófeles, el que le dijo a Fausto “Yo soy el espíritu que buscando siempre el mal hace siempre el bien” (Goethe).

Tal vez sepamos en el futuro quién es Garganta Profunda, porque la Audiencia Nacional ha abierto una pieza aparte para averiguarlo. Pero el mal ya está hecho: Torra el Nazi y su amo Puigdemont el Cagón estarán destruyendo pruebas, siempre y cuando estén metidos en el ajo-bomba, ya sea como sujetos finis operis, ya sea como finis operantis. 

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