Un orgullo para Oviedo

El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, hace un repaso sobre la trayectoria de los premiados


Resulta complicado para mí explicar en unas líneas el orgullo que siento estos días como alcalde de Oviedo. Son mis primeros Premios Princesa de Asturias al frente del Ayuntamiento, por lo que es inevitable vivirlos con la ilusión de las primeras veces y la emoción que, en esta ocasión, supone participar en una ceremonia histórica, la del debut de nuestra querida Princesa de Asturias, Doña Leonor. Los Premios Princesa de Asturias son mucho más que una mera ceremonia. Son una llamada al optimismo, un reconocimiento a la excelencia y un ejemplo de amor a la cultura y al conocimiento. Lo que nos convierte, todo ello, en una ciudad abierta al mundo y de lo que debemos estar muy orgullosos.

Estos Premios, y la labor de la Fundación que dirigen y presiden Teresa Sanjurjo y Luis Fernández-Vega respectivamente, son un orgullo para nuestra ciudad. Me hace inmensamente feliz ver cómo Oviedo se convierte, por unos días, en la capital de la cultura, de la ciencia y de la tolerancia; comprobar que los ovetenses acogen a los premiados con la misma hospitalidad de siempre y saber que todos los que nos visitan durante la semana de los Premios se van enamorados de Oviedo y con la promesa de regresar a una ciudad de ensueño. Como no podía ser de otra forma, en esta ocasión los premiados vuelven a ser representantes, cada uno en su área, de las mentes más brillantes del planeta. Y los ovetenses, por suerte, volveremos a disfrutar de ellos.

Peter Brook, Premio Princesa de las Artes, ha renovado, bajo un fuerte compromiso social, las artes escénicas hasta convertirse en el mejor director teatral del Siglo XX. El Museo Nacional del Prado, Premio de Comunicación y Humanidades y símbolo de nuestro patrimonio artístico, destaca por su importante labor de conservación y divulgación. Salman Khan y su «Khan Academy», Premio Princesa de Cooperación Internacional, ha revolucionado el mundo de la educación con un formato original y gratuito que ya cuenta con más de 60 millones de usuarios registrados a través de Internet en 190 países y de todas las edades.

La esquiadora Lindsey Vonn, Premio de los Deportes, es un ejemplo de superación, deportividad y de apoyo a las mujeres a través de una Fundación que lleva su nombre centrada en valores educativos, deportivos y de desarrollo personal. La escritora estadounidense Siri Hustvedt, Premio Princesa de las Letras, contribuye con sus obras al diálogo entre las ciencias y las humanidades desde una perspectiva totalmente feminista. Alejandro Portes, considerado uno de los sociólogos de mayor prestigio internacional y Premio de Ciencias Sociales, ha desarrollado conceptos innovadores que han ayudado a conocer mejor los flujos migratorios, así como a las minorías.

El trabajo de Joanne Chory y Sandra Myrna Díaz, Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica, está siendo clave en la lucha contra el cambio climático y la defensa de la biodiversidad. Y por último, pero no menos importante, la ciudad de Gdansk, Premio de la Concordia, representa la lucha por las libertades cívicas, la solidaridad y la defensa de los derechos humanos frente a la intolerancia y la opresión. Tenemos, sin duda, mucho que aprender de todos los premiados, a los que felicito por su merecido galardón y a los que agradezco su enorme contribución a la sociedad.

Gracias por tanto.

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