Yo no quiero viajar en el tiempo


Redacción

Sí, créaselo, podemos viajar en el tiempo, de hecho lo hacemos dos veces al año y por Real Decreto: unas veces vamos hacia delante y otras hacia atrás. Dentro de unos días viajaremos al pasado, pero no tema será tan sólo una hora y pasados unos meses, allá por marzo, nos la devolverán… -curiosa tradición-.

Desde hace medio siglo, año arriba año abajo, venimos repitiendo esta singular costumbre que tiene como justificación el ahorro energético. Ahora mismo me viene a la mente la letrilla de Quevedo “poderoso caballero es Don Dinero” porque la pasta puede deformar más el tiempo que la teoría cuántica. Pero ¿realmente es el dinero el que perpetúa esta práctica? o, ¿es la inercia de una tradición ineficaz?

Allá por los setenta, cuando la crisis del petróleo fustigaba a medio mundo y los modos de vida eran más comedidos, quizás fuese necesario arañar la peseta de donde fuera. Pero ahora en la era del Bitcoin, el teletrabajo, las bombillas led y el Skype… - Qué sentido tiene marear las manecillas del reloj para hacer crecer o menguar las horas de luz-.

Hace poco tiempo las autoridades europeas quisieron cambiar este hábito ? ya era hora que se dieran cuenta de su nimia o dudosa utilidad- y plantearon una sugerencia para que los estados miembros, que aún seguían manipulando los usos horarios, pensaran en su abandono. Aunque es cierto que hay estudios que justifican las bondades del método con unos argumentos un tanto exiguos, también es cierto que resulta difícil ponderar una medida tan irritante para un ahorro de consumo energético por hogar de un 5%, o quizás de un 1% según otras fuentes, o… incluso nada, porque hay quien asegura que lo que ahorramos por la mañana lo gastamos después; al comenzar a oscurecer primero.

La Comisión Europea propuso la abolición del cambio horario para este año, pero la complejidad burocrática de la Unión Europea hizo que la decisión se pospusiera para 2021, así que todavía gozaremos unos años más de la máquina del tiempo. Lo cierto es que cuando nos toque decidir se abrirán varias posibilidades para España: la primera es quedarnos como estamos, - desde luego que no sería una decisión audaz pero…- ya sabe cómo son de impredecibles estos jubilados, igual les da por votar a otros-. La segunda opción es adoptar el horario que geográficamente nos corresponde, es decir el que tiene el Reino Unido o Portugal o dicho de una manera más técnica el uso GMT u hora del Meridiano de Greenwich amanecería antes sí, pero en invierno los valencianos y murcianos verían caer la noche hacía las 5:00 de la tarde… -cuidadín con el turismo-. Otra opción sería quedarnos con el horario de verano, en el que estamos ahora, a saber GMT + 2, tendríamos entonces la hora de Francia, Alemania o Bélgica, anochecería más tarde pero en contra durante el invierno gallego o asturiano, veríamos el amanecer hacia las 10:00 AM -¡Bah!, total como seguro que llueve-. La última opción es quedarnos con el horario de invierno, la favorita de los expertos y la que con toda probabilidad escogerán si es que se lleva a cabo algún cambio, consistiría en quedarnos con el horario de invierno GMT + 1, el que nos toca este mes de octubre, el principal inconveniente es que en verano perderíamos horas de sol por la tarde, así que deberíamos madrugar más, e irnos primero a la cama -todo un atentado contra la idiosincrasia española-.

Sea lo que fuere, habrá que esperar hasta 2021 para ver que decide el gobierno de turno, y no le quepa duda que haga lo que haga, le caerá un aluvión de críticas porque no se trata de un tema de conveniencia ¡no!, se trata de agitar el avispero del «Spanish way of live».

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