Yo no quiero viajar en el tiempo

José Manuel Orrego
José Manuel Orrego REDACCIÓN

OPINIÓN

26 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Sí, créaselo, podemos viajar en el tiempo, de hecho lo hacemos dos veces al año y por Real Decreto: unas veces vamos hacia delante y otras hacia atrás. Dentro de unos días viajaremos al pasado, pero no tema será tan sólo una hora y pasados unos meses, allá por marzo, nos la devolverán… -curiosa tradición-.

Desde hace medio siglo, año arriba año abajo, venimos repitiendo esta singular costumbre que tiene como justificación el ahorro energético. Ahora mismo me viene a la mente la letrilla de Quevedo “poderoso caballero es Don Dinero” porque la pasta puede deformar más el tiempo que la teoría cuántica. Pero ¿realmente es el dinero el que perpetúa esta práctica? o, ¿es la inercia de una tradición ineficaz?

Allá por los setenta, cuando la crisis del petróleo fustigaba a medio mundo y los modos de vida eran más comedidos, quizás fuese necesario arañar la peseta de donde fuera. Pero ahora en la era del Bitcoin, el teletrabajo, las bombillas led y el Skype… - Qué sentido tiene marear las manecillas del reloj para hacer crecer o menguar las horas de luz-.