Bautista alecciona a Nadal y a España


Darle una lección a España no tiene mérito. España es un país experto en odiarse, en autoinflingirse dolor, en insultarse ante los mil espejos de las nacionalidades que nos habitan. Nadie se escupe a sí mismo como nosotros. Lo hacemos con un estilo único. Pero apareció Bautista en la final de la Davis y nos puso en nuestro sitio. Estas fueron sus palabras para los españoles: «Ha sido una semana increíble, todo el equipo ha hecho un esfuerzo increíble, todos los jugadores, pero en especial Rafa ha hecho una semana increíble: Yéndose a dormir a las tres, cuatro, cinco de la mañana y al día siguiente estar ahí al pie del cañón solo puede ser porque somos españoles»». Ojo, a la última frase. Al fin alguien que está orgulloso de la España que bate el récord de trasplantes, de la España que es ejemplo por su dignidad, por su cultura, por su esfuerzo, de la España que trabaja y que nada tiene que ver con sus políticos. Pero es mucho más difícil que exista el ser humano capaz de dar una lección al mítico Rafael Nadal de furiosa obediencia, que es su manera de jugar y de ser. Y ahí surgió de nuevo Bautista cuando habló el hijo que se había quedado huérfano: «Mi padre me hubiese pegado un tirón de orejas si me hubiese quedado en casa. Después de una desgracia hay que dar un paso adelante, afrontar las cosas como son, y eso es lo que he intentado hacer». Fue entonces cuando Bautista hizo llorar al mismísimo Nadal que solo pudo responder: «Yo he ganado los ocho partidos pero os lo digo con la mano en el corazón. Aquí la persona que ha sido vital en esta Copa Davis ha sido Roberto. Lo que ha hecho es algo casi inhumano. No lo sé explicar... Para mí es un ejemplo para el resto de mi vida. Se fue, falleció su padre, volvió ayer, entrenó, hoy estaba preparado para dar un nivel altísimo. Es algo increíble». En cada español, si (nos) queremos, hay un gigante.

Las 80 horas de Roberto Bautista que hicieron llorar a Nadal

Pablo Carballo

«Para mí es un ejemplo para el resto de mi vida», dijo Rafa conmovido con su compañero, que confesó que «lo último que tenía en la cabeza al volver, era jugar»

Roberto Bautista abrió la actuación española en la Copa Davis el martes, con una derrota frente al ruso Andrey Rublev, y el miércoles jugó su segundo partido individual. Ganó entonces de forma holgada al croata Nikola Mektic. En la mañana del jueves, recibió una llamada en la concentración del equipo español. «Ha sido una noticia muy dura», lamentaba Sergi Bruguera. Al otro lado del teléfono, una advertencia. La salud del padre de Roberto, Ximo Bautista, había llegado a un punto de no retorno. Su estado, delicado tras un grave accidente doméstico que sufrió en el 2016 mientras trabajaba en una yeguada familiar, había empeorado de forma alarmante. El tenista salió de forma urgente hacia su domicilio en Castellón.

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