Los hay que donan charlas y risas

Félix Población
Félix Población REDACCIÓN

OPINIÓN

27 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo de la soledad en países mediterráneos como el nuestro, proclives a la extroversión y al parloteo, es especialmente llamativo, pero responde al tiempo que vivimos, dado a la urgencia y a la superficialidad. En mi pueblo tengo a una vecina de edad avanzada que busca la conversación por los comercios. Su soledad hace que intente ser escuchada con la excusa de sus compras. Pasa por eso largo tiempo en la farmacia o en la frutería, ante la indiferencia, la tolerancia o el fastidio de sus propietarios.

Teniendo en cuenta este caso, advierto hoy leyendo el diario La Vanguardia que hay gente con la sensibilidad de Adrià Ballester (Barcelona, 1993), capaz de abrir su escucha a los demás de manera gratuita, sin esperar nada. Instalado en el Arc de Triomf de su ciudad desde hace tres años, Ballester ofrece conversaciones gratuitas al aire libre con quienes tengan la necesidad de hablar y ser escuchados. Junto a su silla en la calzada hay otra dispuesta para quien lo visite bajo el indicativo Free Conversations [Conversaciones Gratis].

Este conversador altruista decidió dedicar su tiempo libre a este menester y ya lleva en su archivo de pláticas un millar de charlas. Graduado en Administración y Dirección de Empresas vende Adrià, como comercial, cursos de informática, por las noches estudia a distancia algo tan indispensable en su actividad callejera como el grado de Comunicación. Ballester cuenta en La Vanguardia por qué decidió llevar adelante este singular servicio: «Fue un día en que la jornada no me fue muy bien, había discutido con alguien en el trabajo, ya ni me acuerdo con quién. Fui a dar una vuelta por la ciudad y sin darme cuenta llegué hasta Collserola. Allí en la montaña me topé con un señor mayor, era la versión española de Papá Noel, y estuvimos hablando, de nada en concreto, simplemente hablando. Cuando volví a casa me di cuenta de que después de hablar con aquel hombre ya no estaba pensando en el mal día que había pasado. Y desde aquel día me di cuenta de lo importante que es hablar, y tomé la decisión de empezar este proyecto».