Descifrando a Greta, una líder inusual


Greta Thunberg apareció en la portada de Time, que la nombró «líder de la próxima generación» por su activismo político contra el cambio climático. Muy pocos jóvenes a la edad de 16 años consiguen este reconocimiento por su liderazgo. Amnistía Internacional ha otorgado a Greta el premio anual de Embajador de Conciencia. Considerada como «un referente importantísimo para la sociedad», Greta llega a España a la cumbre del clima que reúne a líderes políticos, científicos y empresarios de todo el mundo con casi 25.000 asistentes. Sin embargo, su estilo inusual también ha generado una ola de críticas y ataques personales invocando problemas de salud mental. Trump bromeó sobre su cara de felicidad y la ex primera ministra Theresa May no veía con buenos ojos que Greta faltara a la escuela como protesta contra el cambio climático.

¿Cómo descifrar el estilo de liderazgo de Greta Thunberg? Su perfil psicológico como líder de la próxima generación es frecuentemente comentado. A los 11 años se deprimió y finalmente le diagnosticaron con síndrome de Asperger. Excéntricos socialmente, muchos niños y adolescentes con este perfil neurológico pueden sufrir depresión. El estigma social hace que el síndrome de Asperger sea un trastorno poco conocido, aunque se descubrió hace más de 50 años. El pediatra vienés Hans Asperger identificó a un grupo de niños con una capacidad intelectual superior a la normal, pero que mostraban dificultad para empatizar con los demás y hacer amigos. La lista de genios que han sido diagnosticados como Asperger o Aspies, como algunos les denominan en término coloquial, es larga incluyendo a Albert Einstein, Wittgenstein o Thomas Jefferson.

Con coraje, Greta ha transformado lo que algunos consideran una enfermedad en un superpoder para despertar a la humanidad del letargo contra el cambio climático. Y lo ha hecho siguiendo cuatro estrategias claves asociadas al síndrome de Asperger. Tener intereses muy específicos y dedicarles mucha energía hace que sean realmente excepcionales en aquello que les interesa. Desde que tenía 11 años Greta mostró interés por el cambio climático. En 2018, con 15 años, comenzó un movimiento de huelga estudiantil no asistiendo a la escuela los viernes como protesta contra el cambio climático frente al Parlamento sueco en Estocolmo. Un año después, casi un millón de estudiantes participa en protestas climáticas similares. Este contagio social es una de las claves de su éxito como líder.

Se autoimponen rutinas que siguen con precisión. Ella misma sirve de ejemplo. Greta ha decidido no viajar en avión para evitar la huella de carbono. Salió desde Virginia, Estados Unidos, el 13 de noviembre hasta Madrid en un catamarán tripulado por una pareja de youtubers con su hijo y acompañada de su padre. Igualmente, cuando asistió al Foro Económico Mundial en Davos viajó en tren junto a su padre. Esta conducta hace que muchos jóvenes la vean como un referente y un modelo a seguir. Comenzó su activismo medioambiental en casa, convenciendo a sus padres para que cambiaran su estilo de vida, incluido no viajar en avión, lo que ha afectado negativamente a la carrera de su madre como cantante de ópera.

Expresan sus ideas de forma contundente y repetitiva. Greta cuestiona a los líderes mundiales sobre el «precio climático» que hemos pagado por centrarnos únicamente sobre el éxito financiero. Repetidamente en su discurso les pregunta: «¿Cómo os atrevéis?». Reprocha la inacción contra el cambio climático de una forma categórica diciendo: «Me habéis robado mis sueños de niña». Esta forma de expresar sus ideas puede resultar arrogante y crear la impresión de que solo están preocupados de su propio protagonismo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Lucha por una causa que va más allá de su persona. Ella se centra en conversaciones que están directamente relacionadas con sus intereses. The New York Times describió a Greta como «irónica, directa y a veces sarcástica». En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del 2018 muestra ironía cuando discute cómo los líderes políticos remarcan que «los jóvenes son la esperanza» mientras que «son los líderes políticos quienes han gastado 30 años de inacción». Greta pide acción urgente para solucionar la crisis climática cuando afirma: «Nos estamos quedando sin tiempo».

Todo este protagonismo es difícil de asimilar para una adolescente como Greta, que no está acostumbrada a ser el centro de atención ni a hablar en público. Ella misma habla de la dificultad de este cambio cuando afirma: «Toda mi vida había sido invisible, la niña invisible al fondo que no dice nada. De un día para otro la gente me escucha. Es un contraste extraño. Es difícil». Pocos podían imaginar que una joven de 16 años podría despertar la conciencia de tanta gente a favor de una acción global para el cambio climático.

Alan Turing, el padre de la inteligencia artificial, fue también diagnosticado con síndrome de Asperger. Nos reveló cómo «a veces son aquellos de quienes no te imaginas nada quienes hacen aquello que nadie puede imaginar».

Por Margarita Mayo Profesora IE University
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