Del «Spexit» a la «Espantá»


La sentencia sobre Junqueras provocó un terremoto y una avalancha de reacciones en las redes. Muchas fueron críticas. Otras reflexivas e interrogativas. Algunas alegres. Las más llamativas e indignadas fueron las que hicieron trending topic un término elocuente, Spexit, que ya circuló con cierta fuerza hace unos meses por Twitter y otras plataformas, pese a que esa opción, la salida de España del marco común europeo es minoritaria, apenas la respaldan el 11 % de los ciudadanos.

Su irrupción ayer no fue casual. Lo ayudaron a circular de forma vertiginosa e inmediata varios bots y numerosos usuarios de órbita populista, que publicaron perlas como «los defensores de la Unión Europea son los nuevos afrancesados y como tal merecen ser tratados. Con nuestra soberanía no se juega».

Ese mensaje de profundas raíces carlistas y envoltorio ultra 3.0 lo hubieran firmado los más furibundos partidarios de Trump, Salvini o Le Pen. Y también los líderes de Vox, que ayer se frotaban las manos ante la posibilidad de poder poner en práctica (ellos y los secesionistas, que adoran y odian a Europa según les cuadre) aquel famoso dicho de Rajoy: «cuanto peor mejor». Todo vale para alporizar al electorado y para erosionar la confianza en el sistema y sus referentes. Incluso poner a caldo a las películas de Star Wars por apostar por mujeres con mando y carácter. Ya saben, Disney forma parte de una conspiración con Bruselas, George Soros y otras malvadas corporaciones para atentar contra las libertades fundamentales, el modo de vida tradicional... Ante este panorama, conviene rebautizar el Spexit, con humor, como la Espantá. Y reírnos. Y preocuparnos. Cuando se aviva la llama de la eurofobia, sale humo, y algo valioso siempre acaba quemado. 

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Del «Spexit» a la «Espantá»