Educar contra el odio


Redacción

Si algo ha dado más de un quebradero de cabeza a la comunidad educativa ha sido que las leyes orgánicas educativas han cambiado más de lo debido, puesto que la alternancia política ha conllevado diferentes modelos contrapuestos. Ha sido y es una asignatura pendiente lograr un mínimo consenso para que haya aspectos que permanezcan en el tiempo, pero lamentablemente la derecha política no acepta que la enseñanza religiosa se dé fuera de las aulas y, tal y como ha salido a relucir esta semana, partidos como Vox han pedido que las madres y los padres autoricen determinados contenidos impartidos, sobre todo relacionados con la educación sexual.

Lamentablemente el partido de Santiago Abascal ha estado promoviendo bulos y falsos argumentos para desprestigiar a las y los profesionales que se dedican a estas tareas, y aunque los propios medios de comunicación han dejado claro que no corresponde con la realidad, para Vox lo importante parece ser que difundir lo que sea, por muy bestia que pueda resultar. Que un diputado nacional, en una sala de prensa del Congreso, se dedique a decir que hay que proteger a los niños de cero a seis años porque, según él, en algunos colegios se están enseñando «juegos eróticos» que están «lejos de la educación y cerca de la corrupción de menores». ¡Qué poca seriedad!

Recuerdo que tras el último debate electoral se criticó mucho, y sobre a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, que no contestaran a ninguna de las barbaridades de Santiago Abascal. Sinceramente no sé si es mejor o peor obviar sus mensajes, porque a veces parece que lo que más le interesa es tener publicidad mediática independientemente de que sea mentira, falso o totalmente absurdo lo que dicen. Sigamos educando en la diversidad, en la pluralidad, en el respeto y contra los discursos de odio de la ultraderecha, porque las niñas y los niños merecen formarse bien y ser personas tolerantes y abiertas para mejorar el mundo.

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