Una vuelta de tuerca al test del fascismo

OPINIÓN

01 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El lector de este diario conoce sobradamente desde hace dos semanas el malestar de un padre (o unos padres) del alumno (o alumnos) del Instituto Aramo de Oviedo que tuvo que responder a un test que les presentó un profesor de Historia (y de Geografía y Arte) para saber cuán cerca, o lejos, estaban sus estudiantes de la ideología fascista, y suponemos que, a continuación, el docente les dejaría claro el abismo que separa el fascismo y la democracia.

Conoce el lector de este diario que el test fue confeccionado a partir de los 14 puntos expuestos en una conferencia dada por el semiólogo Umberto Eco en la Universidad de Columbia, el 25 de abril de 1995, que apareció publicada en The New York Review of Books con el título Eternal Fascism, el 22 de junio del mismo año, y traducida en La Reviste dei Libre, de julio-agosto siguientes, como Totalitarismo fuzzy y ur-fascismo, y, finalmente, se recogió en un libro, publicado en castellano por la editorial Lumen en 2018, Contra el fascismo

A través de estos 14 apartados, Eco daba una guía para identificar al buen fascista. Él mismo, de niño, fue obligado a memorizar pasajes de los discursos del fundador del fascismo, Benito Mussolini, político, antes periodista de izquierdas, muy admirado por el aún poco significante Adolf Hitler. Los niños italianos tenían que entonar estrofas de las camisas negras, a la manera del Cara al Sol de nuestros padres y abuelos, o a la manera de las lecciones raciales que, en el presente, reciben los escolares en Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, el País Vasco y Navarra.