Los barones del PSOE no existen


Hubo un tiempo en el que el Partido Socialista tenía como fiel de la balanza de sus decisiones un sano debate entre las voces importantes de los territorios. Así el PSOE no se gobernaba como una dictadura. Democrático modo de escuchar que venía de Grecia y del Senado de Roma. Pedro Sánchez ha neutralizado al partido. Solo hay una voz, la suya y la del pequeño grupo de augures que le rodean. El líder de la rosa, donde los pétalos vienen siendo él y las espinas, los socios del gobierno de coalición, se ha declarado, como hizo Julio César, dictador perpetuo dando la espalda a los senadores barones. Sucede en un tiempo difícil. La deslealtad de los socios de gobierno se ha convertido en estribillo. No es novedad. Da igual la ley de educación que la ley del libertad sexual. La norma es el choque. El presidente no salió a defender a su vicepresidenta Carmen Calvo. Tuvo que ser ella misma la que pronunciase una auto invocación a que se sentía respaldada por su jefe. Desde Podemos hay quien la acusa de ser la filtradora de la ley de libertad sexual, para dejar constancia de la inmadurez de un texto que pretendía ser legislativo. Salieron entonces el vicepresidente Iglesias y Echenique a hablar de machistas frustrados y de machotes. El ataque de misiles iba dirigido a Carmen Calvo, que ve cada décima de segundo cómo Pablo Iglesias le come su papel de segundo en el Gobierno. Las colisiones entre los dos ejecutivos que tenemos no son de chapa y pintura. No son el único conflicto. El sudoku imposible está en la aprobación de los presupuestos. Los escenarios electorales de sus supuestos socios de legislatura, el PNV y Esquerra, hacen inviable que se avance en una materia capital para España. Seguimos con las cuentas de Mariano Rajoy del año 2018, algo inaudito. Pero en este país hace tiempo que lo excepcional se ha convertido en la sopa del menú. La deslealtad, no tiene otro nombre, de vascos y catalanes ha cegado los horizontes de la gobernabilidad de tal manera que ni Houdini podría escapar de la caja fuerte que es la Moncloa. Hoy ha salido de la cárcel el último de los nueve condenados por sedición y malversación. Una reinserción pactada y galopante a cambio de la presidencia. Para el embrollo de los presupuestos, clave de bóveda del futuro, hemos vuelto a escuchar a Carmen Calvo pedir al PP apoyo para sacar a España del hoyo. ¿Se imaginan? La investidura, con vascos y catalanes. Los presupuestos, con el PP. ¿Es una broma? No. Es el poder por el poder. Es un PSOE que no tiene barones, ni cuerdos ni de los otros.

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